Último día de trabajo

Ya terminé, hoy es mi último día de trabajo, estoy arreglando todo para irme, disponiéndome de los contactos y clientes importantes para dejar una buena imagen... uno nunca sabe.
Ya tengo semi redactado el mail de despedida y creo que queda bien, dice algo así como "que bueno fue trabajar con ustedes".

Estoy leyendo estos días la encíclica Humanae Vitae es cortita, son 11 páginas de fácil lectura pero indispensable, explica con claridad lo que piensa la Iglesia acerca de los métodos anticonceptivos y de la Paternidad Responsable.

Les pongo acá un párrafo interesante acerca de los métodos naturales y su justificación:

"Licitud del recurso a los periodos infecundos

16. A estas enseñanzas de la Iglesia sobre la moral conyugal se objeta hoy, como observábamos antes (n. 3), que es prerrogativa de la inteligencia humana dominar las energías de la naturalez airracional y orientarlas hacia un fin en conformidad con el bien del hombre. Algunos se preguntan: actualmente, ¿no es quizás racional recurrir en muchas circunstancias al control artificial de los nacimientos, si con ello se obtienen la armonía y la tranquilidad de la familia y mejores condiciones para la educación de los hijos ya nacidos? A esta pregunta hay que responder con claridad: la Iglesia es la primera en elogiar y en recomendar la intervención de la inteligencia en una obra que tan de cerca asocia la creatura racional a su Creador, pero afirma que esto debe hacerse respetando el orden establecido por Dios.

Por consiguiente, si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales que acabamos de recordar (20).

La Iglesia es coherente consigo misma cuando juzga lícito el recurso a los periodos infecundos, mientras condena siempre como ilícito el uso de medios directamente contrarios a la fecundación, aunque se haga por razones aparentemente honestas y serias. En realidad, entre ambos casos existe una diferencia esencial: en el primero los cónyuges se sirven legítimamente de una disposición natural; en el segundo impiden el desarrollo de los procesos naturales. Es verdad que tanto en uno como en otro caso, los cónyuges están de acuerdo en la voluntad positiva de evitar la prole por razones plausibles, buscando la seguridad de que no se seguirá; pero es igualmente verdad que solamente en el primer caso renuncian conscientemente al uso del matrimonio en los periodos fecundos cuando por justos motivos la procreación no es deseable, y hacen uso después en los periodos agenésicos para manifestarse el afecto y para salvaguardar la mutua fidelidad. Obrando así ellos dan prueba de amor verdadero e integralmente honesto. "

La siguiente lectura que creo que va a quedar para el viaje transoceánico es la Evangelium Vitae sobre el valor y el carácter inviolable de la Vida Humana, esta tiene unas 50 páginas y la escribió Juan Pablo II, ya les contaré cuando la haya terminado.

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