Matrimonio y Viernes

Hoy es viernes, esta mañana vino la Negra (Bárbara) y está en Sunchales para ver distintos temas, sobre todo de la casa.

Les adjunto una "perlita" que me vino en la hojita de la parroquia de San Cayetano, es un resumen del documento que publicó el Vaticano acerca de los matrimonios homosexuales. Lectura obligatoria.
"Este documento rechaza los argumentos populares en favor del "matrimonio" entre personas del mismo sexo y otras formas de reconocimiento jurídico de la homosexualidad. Afirma claramente que los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales "deben ser aceptadas con respeto, compasión y sensibilidad. Debe evitarse todo signo de discriminación injusta hacia ellas".
(párrafo 4, cita del Catecismo de la Iglesia Católica, número 2358).

La cuestión que se plantea es la de la discriminación injusta. ¿Es injusto denegar a los homosexuales que viven en uniones del mismo sexo el estatus social y legal de matrimonio? El documento indica: "La negación del estatus social y jurídico de matrimonio a formas de convivencia que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia; por el contrario, la justicia lo exige" (párrafo 8). Pero, ¿por qué ocurre esto? El reconocimiento jurídico de las uniones homosexuales llevaría a una redefinición del matrimonio; el matrimonio entre un hombre y una mujer serían la única forma posible de matrimonio. De esta manera, según el Documento, "el concepto de matrimonio experimentaría una transformación radical en detrimento grave del bien común"

La justicia separada del bien común es inaceptable para el orden moral. El Documento continúa diciendo: "Sería totalmente injusto sacrificar el bien común y las normas justas para la familia con el fin de proteger los bienes personales que pueden y deben ser garantizados de manera que no perjudiquen el cuerpo social" (párrafo 9). En la misma línea que lo antes mencionado, una reciente declaración de los Obispos de Connecticut indica: "El respeto a la singularidad del matrimonio no implica falta de respeto a aquellos que no se pueden casar" (Declaración de la Conferencia Católica de Connecticut, 31 de julio de 2003).

En resumen, pues, la posición de la Iglesia sobre la homosexualidad es a la vez equilibrada y compasiva, aunque afirme la verdad. Por otra parte, no puede apoyar completamente a los activistas a favor de los derechos de los homosexuales porque rechaza la legitimidad de los "matrimonios" y los actos homosexuales: aunque por otra parte, condena la discriminación injusta de las personas orientadas a la homosexualidad e insta a la sensibilidad y el respeto.."

Para cerrar les dejo una chanza: "No es que las mujeres no saben guardar un secreto, el inconveniente es que como es una tarea muy dificil trabajan en equipo"

¡De salón!