Tutto

No es que quiera avivar sonzos, pero hay cosas que hay que decirlas para que si algún día un colega de mi edad (1 año) cae sobre este WebLog tenga mejores herramientas que las que tengo yo hoy que me tengo que comer este garrón diario de aprender todas las cosas.



Por ejemplo esa maldita cocina, cada vez que me acerco, esté apagada o no, Mamá me grita con su peor voz “¡Cuidado!¡Tutto!¡Caliente, quema!� como si estuviese haciendo bunjee jumping sobre la boca ardiente del Vesubio. El otro día en dos oportunidades, mientras los viejos no me veían, me acerque y toqué el vidrio del frente, al instante me empezó a doler mal, sentía un calor insoportable que me provocó lágrimas y llanto pero ninguna quemadura.



Debe ser que Mamá tiene otros poderes mágicos más (como ese de hacer que a veces Papá haga la cama los domingos) que logra calentar el vidrio de la cocina para que me queme y que sus alaridos de alarma tengan fundamento.



O a lo mejor es la cocina misma que me la tiene jurada, ya vamos a arreglar cuentas con las dos, van a ver cuando sea adolescente.

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