La luz de San Juan

"Estaban reunidos a la tarde con las puertas cerradas por temor a los judíos" Más o menos así dice Juan cuando habla de Pentecostés, en clara referencia a la llegada de la luz.

En el antiguo testamento la luz había sido Yahvé, el Dios de los ejércitos, había guiado al pueblo de Dios como el rayo del Sinaí y la columna brillante del paso del Mar Rojo, eso fue hasta que llegó Jesús que tomó en sus manos la luz, la Verdad y la Vida como enviado del padre.

El problema antes de Pentecostés es que los apóstoles estaban más solos que Adán en el día de la madre y reunidos con la Virgen a la tarde, el momento en el cual la luz cede a las tinieblas, un momento del día ideal para mostrar como estaba el corazón de los ahí reunidos que hacía poco se habían quedado mirando al cielo como Jesús desaparecía en su gloria.

Se sentían solos en un mundo que ya no tenía ni la Luz ni la Verdad ni la Vida, era el momento depre para todos y de golpe empieza la era del Espíritu Santo, así como antes estaba el Padre, luego vino el hijo y ahora estamos en la era del Espíritu, ya nunca más nos va a faltar la Luz del Amor de Dios y esa es la alegría de Pentecostés, saber que de nuevo Dios no nos deja solo y que la tarde no cae nuestros corazones.

¡Que bueno! Si la Pascua era importante, Pentecostés a mi me parece como la confirmación de la Pascua.

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