Estuve internada dos días

El viernes vomité todo el día, ya les conté mas o menos como iba, el problema es que a eso de las 5 de la tarde el drama seguía y tuvimos que ir a la Clínica Sunchales de nuevo para que el doctor me vea.

El doctor Roca, el que me atendió a la mañana me revisó, me hizo unos análisis (primer llanto) y vió que tenía muchos glóbulos blancos (yo me miraba toda y no los encontraba) y que el único lugar para bajarlos era internándome en Rafaela.

En medio de una lluvia horrible y un viento huracanado, Mamá y Papá me llevaron a la clínica de Niños de Rafaela donde una enfermera me puso una sonda con suero (segundo llanto) algo muy incómodo que consiste en una aguja que me clavaron en la mano que conectaba a un tubito que iba a una bolsa donde estaba el SUERO. Papá dice que ese nombre le suena a un tal Victor Sueiro y que no le gustaba nada que yo esté relacionada con ese personaje.

Gracias a Dios el sueiro hizo efecto y me recuperé rápidamente para pasar mi primera noche en cama de hospital, Mamá y Papá compartían una cama y la verdad es que la pasaron muy mal ya que estaban con lo puesto y muy incómodos.

Se turnaban para dormir controlando que no me fuera a sacar la sonda de un tirón lo cual pasó una vez y fue motivo de llanto (múltiples llantos) el sábado a la mañana. Salían a comer a un patio de comidas cercano y al sábado tuvieron que comprarse un cepillo de diente y medias (pobres, estaban como gitanos).

El sábado pude hacer caca, que suena un poco rudo en Internet pero que para nosotros fue todo un acontecimiento ya que esperábamos ver que pasaba con mi sistema digestivo. Hice una diarrea espantosa, pero era esperable y para todos fue una buena noticia.

Así pasó la noche del viernes, el sábado y el domingo hasta las 8 de la noche, cuando el Dr Mastandrea (llantos por si las dudas) decidió liberarnos a todos para que volvamos a casa, no les puedo explicar lo que disfrutamos de la ducha la cena y la cama.

Yo me llevo como enseñanza que si se acerca un doctor o una enfermera hay que llorar fuerte, no vaya a ser que te vacunen o perforen el cuerpo de otra manera horrorosa. En cuanto a Mamá y Papá se llevan un fin de semana inolvidable y unos cuantos días más de lidiar con la diarrea y el agua de arroz.







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