Los saduceos y el Párroco

La verdad que el Evangelio del domingo daba para mucho, a Jesús vienen los saduceos con un planteo tonto como los que hacemos los hombres cuando queremos conocer el porque de los misterios.
Pero el párroco de Sunchales, en lugar de aprovechar la ocasión para mostrar que Jesús cuado se lo pedían ponía las cosas blanco sobre negro, amonestaba y ocasionalmente les zurraba la espalda a los mercaderes del templo, se dedicó a una alegoría del Dios amigo, el Dios viviente que te cambia la vida, muy poético, muy lindo, pero a veces los feligreses queremos un poco de sangre: alguien que te grite "¡Vamos a resucitar!" o si quieren algo más elaborado como "¡Hermano, no seamos soberbios de creer que en nuestra cabecita nublada por el pecado vamos a hacer entrar a la Santísima Trinidad?.
La verdad es que me quedé un poco caliente, para políticos prendemos la radio.
¡Pero que buen Evangelio!, una llamada a que ,cuando es necesario los cristianos, vayamos con los tapones de punta a decirle al mundo que Cristo Resucitó, que la Virgen es Inmaculada, que Dios es uno y trino.
Los misterios no son barreras, son escaleras para llegar a Dios y son realidades que a pesar de superarnos nos elevan, lástima que a veces sea mejor tener una Iglesia "social" que ayuda a los más necesitados, que es comunidad, que es amistad, etc (numérese aquí toda la sarta de acepciones del típico sermón digocosaslindastratandodenoofenderanadie).

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