La Paz Explorer - Ya volvimos

Pasamos un fin de semana bárbaro, amigos (viejos y nuevos), descanso, aventuras y lugares desconocidos (salvo para Bárbara). Les cuento en clave de percance, como para que tengan un panorama del paseo que nos dimos.

Viaje con percance
Salimos el viernes a las 3 y después de 30 minutos de viaje... Salimos a las 4 y pico cuando recogimos las cosas que habíamos olvidado en casa. De ahí recorrimos sendos kilómetros hasta la ciudad de Santa Fe y encaramos el tunel subfluvial (que no cruzaba hace 20 años) sin demasiado contratiempo, auunque con los dos párvulos bastante revoltosos, pasamos cerca de Paraná, que pudimos ver majestuosa frente al río, y encaramos la ruta 12 camino a la paz.
No veníamos mirando mucho el mapa confiados en los carteles; cuando en una rotonda, un idiota al volante de una Chevrolet S10 blanca (si lo cruzan por ahí péguenle un par de manos de mi parte) hizo una maniobra violenta de acceso a la ruta que requirió toda mi atención y una serie de expresiones irreproducibles. Lamentablemente el episodio nos hizo perder nuestro buen camino, y nos desviamos unos 60 Km más de lo previsto, afortunadamente pudimos tomar buen destino más adelante en la ruta Villaguay - La Paz, la cual tomamos siendo casi las 9 de la noche y un poco apurados por la extensión del viaje.
Recorriamos esa ruta en mal estado (sin marcas, con algunos pozos, y muchas irregularidades) a unos 110 Km/h cuando un pozó mucho más grande que los anteriores recibió gentilmente toda nuestra cubierta delantera derecha. En dos minutos (y 100 metros mas adelante) estábamos cambiando la goma a la luz de la luna. El saldo fue una cubierta para tirar y una llanta bastante aboyada: 90 pesos (cubierta nueva) y vuelta a sunchales con el auxilio (que estaba nuevo, Thank's god). Les dejo un documento gráfico.
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Vistas como estaban las cosas, decidimos llegar a La Paz y ver si podíamos arreglarla rueda, ahí nos encontramos - por fin - con Gaudalupe que nos llevó a una gomería donde poco pudimos arreglar del asunto, contingencia que nos obligó a posponer el viaje al campo para el día siguiente.

Estadía sin percance
El sábado a la mañana recorrimos la Paz tratando de arreglar la cubierta rota para viajar con el auto más o menos íntegro, y después de haber visitado la ciudad y la infancia de Bárbara, partimos para el Escondido. Llegamos al medio día y estuvimos hasta el medio día del Domingo. La verdad es que la pasamos muy bien, con unos anfitriones únicos y un tiempo espectacular el sábado (lluvia el Domingo a la mañana). Inés pudo andar un poco a caballo y tocar una vaca (flipante experiencia para nuestra primogénita) y santiago estuvo hecho una seda, durmiendo siestas únicas.
Les dejó fotos del dolce far niente en el blog de Inés y Santiago.

Salida sin percance pero con barro
Después del calor del Sábado, el Domingo amaneció a las 6 con unos relámpagos impresionantes y una incipiente lluvia, que nos obligó a salir carpiendo para acercar el auto a la ruta, ya que era impensado tratar de manejar en el barro de Entre Rios (pura arcilla) con la performance de Kwik. Este trayecto lo hice solo, acompañado de Julio Saenz (Padre de Guadalupe) en su 4x4, volvimos a las 7 al campo y nos dedicamos a ... seguir durmiendo (¿Que hubiesen hecho ustedes?). Ya al mediodía, después de un almnuerzo muy rico decidimos emprender el regreso y para ello Santiago y Guadalupe nos cargaron en la 4x4 y salimos peludeando camino a la ruta.
Fue lindo recordar aquellos viajes de invierno, cuando salíamos con las F100 caducas del campo a través de camino embarrados y destruidos de Pringles. Nuestros críos disfrutaron del primer trayecto del camino hasta que el bamboleo, la hora de la siesta y el zumbido del motor surtió efecto sobre sus cansados organismos que se entregaron a sueños y ronquidos.

Vuelta sin percance
Llegamos a la ruta sin problemas y emprendimos la vuelta con nuestros dos párvulos completamente dormidos, Inés se despertó recién 4 horas mas adelante, cuando ya estábamos llegando. Kwik tuvo una performace aceptable, aunque tira un poco a la derecha con la rueda de auxilio. Quedaron un par de pendientes:
  • Pasar por el puerto de la Paz

  • Estar más tiempo en el Escondido

  • Conocer más a Lala, la abuela de Guadalupe, que nos atendió como a sus propios nietos (y disfrutó mucho con nuestros críos)

  • Andar a caballo (¡Tantas ganas teníamos!).

  • Agradecer más y mejor a nuestros anfitriones.

  • Agradecer mejor a Viviana que se llevó a Inés un par de horas, para delicia de los señores padres.

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