La estadística del sembrador

Image hosted by Photobucket.com
Les decía: "El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!"
Evangelio según San Mateo 13,1-23.

Un par de cosas que se me ocurren, de cara a como somos los católicos de hoy, a ojos del sembrador.
  • ¿No habrá algunos de nosotros, almas llenas de tierra pedregosa, que llegamos a dar fruto, aunque sea un 2?

  • Que bueno que la estimación del fruto obtenido queda en las cuentas del sembrador. Menos mal. Sino habría almas "camino" reclamando contra el buche de una paloma, motivo de su desgracia.

  • ¿Hasta que punto las que no dieron fruto o crecieron entre sarzas dejan de ser útiles para que al lado de ellos haya fruto?

Pero releyendo, me doy cuenta de que son excusas abyectas, para no tratar de cuidar el alma para que LA PALABRA deje huella y fruto.

Comentarios

  1. Che no es por meterme en cosas religiosas ni muco menos, ya que no me muevo mucho en esa onda. PEro que tiene que ver las semillas con el o�do??? No entend� un joraca...

    ResponderEliminar
  2. Jes�s dice esto despu�s de contar la par�bola a una bocha de gente reunida para oirlo.
    Suena como una manera de reafirmar el mensaje: tienen que estar preparados y ser tierra fertil para la palabra, esto no es magia viejo.

    ResponderEliminar
  3. Con respecto a la primera pregunta, pienso que la mayor�a de nosotros tenemos en nuestra alma una "mezcla" de los "distintos suelos", as� que aunque haya muchas piedras y espinas, de todas formas quiz�s podemos dar algunos frutos por gracia divina.

    ResponderEliminar
  4. Andr�s, aka C-3P07/14/2005 02:57:00 p.m.

    Claro, tenemos que darnos cuenta de que esta par�bola es para nosotros. Es f�cil pensar "el camino es mi vecino, el terreno pedregoso es tal otra persona, yo soy la tierra re f�rtil". Y no es as�. Cada uno de nosotros tiene un poco de cada "terreno" en distintas partes del coraz�n. Hay que ver qu� cosas que nos pide Jes�s rechazamos y no producen fruto.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario