El mate enseña

Me pasa Bernardo (vía Bernadette) un opúsculo de un interés partiucular, de un autor como Lalo Mir fundamentalista zurdaca y rockandpopero, pero no por ello deja de ser uno de los mejores locutores que hay (recuerdo los memorables "esta es para hacerte feliz" y la Radioescuela junto a Elizabeth Bernazi).
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Y pensándolo bien, hasta diría que en muchas enseñanzas el mate es hasta Evangélico... da para otro post ¿No?
Y no me vengan con comparaciones con el café, nada que ver, es como comparar el rugby con el fútbol en cuanto al juego en equipo y enseñanza (gana el rugby por kilómetros por si cabe alguna duda).

Comentarios

  1. Una vez me pasaron una oracion "a Santa Maria del Buen Mate" que habia hecho una monjita y (si no me acuerdo mal) era muy parecida a eso que escribio Mir... que no esta nada mal.

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  2. Javier creo que cristian lo tiene, si no es muy parecido, pedisel� para publicarlo tambien.

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  3. Cuando viv� en A�atuya, en los tiempos del Congreso Eucar�stico de Santiago del Estero, siempre quise sacar un art�culo sobre lo eucar�stico que es el mate.
    Produce el encuentro, crea comuni�n, alienta a la amistad e intimidad, sencillo, cercano y... as� tantas cosas.
    En esa �poca no ten�amos los blogs; porque si no, seguro hubiera hecho uno.

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  4. Pongo un comentario que manda por mail Federico LX...


    Muy bueno, habla de algo de los argentinos. Un mate ?

    De Lalo Mir en el programa "Lalo Bla Bla" Radio Mitre
    El mate no es una bebida. Bueno, s�. Es un l�quido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este pa�s nadie toma mate porque tenga sed. Es m�s bien una costumbre, como rascarse.
    El mate es exactamente lo contrario que la televisi�n: te hace conversar si est�s con alguien, y te hace pensar cuando est�s solo.
    Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "�unos mates?".
    Esto pasa en todas las casas. En la de
    los ricos y en la de los pobres.
    Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
    Pasa entre los viejos de un geri�trico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
    Es lo �nico que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
    Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.
    Es lo �nico en lo que nos parecemos las v�ctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
    Cuando ten�s un hijo, le empez�s a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha az�car, y se sienten grandes. Sent�s un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el coraz�n del cuerpo. Despu�s ellos, con los a�os, elegir�n si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, terer�, con c�scara de naranja, con yuyos, con un chorrito de lim�n.
    Cuando conoc�s a alguien por primera vez, te tom�s unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: "�Dulce o amargo?". El otro responde: "Como tomes vos".
    Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba.
    La yerba es lo �nico que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflaci�n, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un d�a no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
    �ste es el �nico pa�s del mundo en donde la decisi�n de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un d�a en particular. Nada de pantalones largos, circuncisi�n, universidad o vivir lejos de los padres.
    Ac� empezamos a ser grandes el d�a que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque s�. El d�a que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene
    alma. O est� muerto de miedo, o est� muerto de amor, o algo: pero no es un d�a cualquiera. Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Tahoma">
    Ninguno de nosotros nos acordamos del d�a en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un d�a importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones.
    El sencillo mate es nada m�s y nada menos que una demostraci�n de valores...
    Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate.
    Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos habl�s mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: �Basta,
    cambi� la yerba!".
    Es el compa�erismo hecho momento.
    Es la sensibilidad al agua hirviendo.
    Es el cari�o para preguntar, est�pidamente, "�est� caliente, no?".
    Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
    Es la generosidad de dar hasta el final.
    Es la hospitalidad de la invitaci�n.
    Es la justicia de uno por uno.
    Es la obligaci�n de decir "gracias", al menos una vez al d�a.
    Es la actitud �tica, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
    �TE SENTISTE INCLU�DO?.... compartilo entonces con quienes alguna vez tomaste un mate.

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