Recuerdo de Navidad

...o de como se celebraba Navidad en casa de los abuelos.

Esto tiene que estar en el blog, y va a ser linkeado a Laxague porque forma parte de la herencia :-)
Me acordaba ayer mientras calmaba a Santi, que se tiró agua caliente del mate en la mano, de como eran las navidades en Pringles, en casa de Aitachí y Amachí.

La primera diferencia con la típica Navidad argentina era que no había árbol, solo estaba el pesebre alojado en la chimenea del living, rodeado de gran cantidad de ovejitas y adornado con ramas de pino par darle más realismo a la escena.

La noche del 24 dejábamos a disposición de Pinete un zapato para que pudiese organizar el living con los regalos de todos los presentes. Mientras nosotros íbamos a misa de 8, manos misteriosas acondicionaban el living y cerraban (¡por única vez en el año!) las cortinas de la puerta de entrada.

Llegados de la misa del Padre Grande o del Padre Melchior, nos alineábamos frente a la puerta del living en estricto orden de edad y después de interminables minutos, nos permitían acceder en ordenado ingreso, para que cada uno fuese a buscar su zapato y sus regalos.

¿Para abrirlos? ¡Nooooo!, ni caso. Era el momento de cantar unos villancicos (en francés, en el original) y hacer una breve oración. No se realmente lo que nos impedía en ese momento abalanzarnos sobre los regalos, lo que recuerdo claramente es que justo a los menores se nos ponía lo más cerca posible del pesebre, y que la ansiedad era grande.

Una vez concluido el breve suplicio, hacíamos la señal de la cruz más rápida del año y empezábamos a desenvolver con mucho cuidado cada regalo, no era cuestión de romper el envoltorio "qui sert pour l'anné prochaine" ("Que sirve para el año que viene").

Todo esto no debía durar más de 20 minutos, ese día era uno de los pocos en los cuales nos dormíamos después de las 22:00 y solo algunos outsiders se quedaban hasta las 12:00 de la noche para brindar con una sidra.

Creo que esta Navidad distinta nos enseñó a todos a reconocer que el rey de la noche no era el regalo, era Jesús en el pesebre y que tener algo nuevo solo era una escusa. Este año esperamos recrear lo mejor posible estos ritos en casa de los viejos, para ver como Inés (que ya empieza a entender mucho más) vaya mamando la verdadera Navidad.

¿El gordo rojo de Coca Cola? No lo conocíamos, a Dios gracias.

Comentarios

  1. Muy lindo todo lo que contas. Da un poco de envidia, de "envidia sana" como dice mi novia ;)

    Te mando un gran saludo para vos y tu familia.

    PD: Yo tengo unos primos segundos en Pringles, de apellido Rodil, que hace siglos no veo.

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