Atalaya y Mormones

Caminando a no se donde en Sunchales cuando me cruzo con una chica que quiere darme un librito gratis sobre el amor. Me interesa y me detengo para ver a título de que viene lo de "gratis" (que es sinónimo de desconfianza) y me emociono al ver que atrás, omnipresente, hay un número de La Atalaya (a mi juego me han llamado).
"¡Leiste la encíclica del Papa Benedicto?... ¿No?... ¡Que lástima! Porque ahí vas a encontrar bien explicado el sentido del amor, deberías leerla, está gratis en Internet..."
La verdad es que no se si le hago honor a Deus caritas est al ponerla en el mismo canasto que un suplemento de La Atalaya, y espero no haber sonado soberbio (lo dudo).

Otro día, de nuevo caminando por Sunchales me cruzo a dos simpáticos mormones que a paso rápido avanzan hacia no se donde y que saludan con entusiasmo. Me recuerdan aquellos que me encontré una vuelta en Santiago de Compostela y que me ayudaron a conocer a los mormones y sus paradojas.

Pasan cosas caminando por Sunchales ¿No?

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