
Le robo a
La cité de Dieu una meditación del Padre Pio que me parece interesante y que es siempre motivo de charlas con Bárbara:
No queremos admitir que el sufrimiento es necesario para el alma; que la cruz debe ser nuestro pan cotidiano. La cruz es necesaria para el alma como la comida al cuerpo, cada día lo purifica y lo libera de su dependencia de las criaturas.
Tenemos dificultades para comprender que Dios no quiere, no puede, salvarnos sin la cruz; y cuanto más atrae el alma hacia Él,más la purifica por la cruz.
A veces cometemos la mezquindad de tratar de negociar con Dios para evitar esta o aquella cruz y plantear nuestra vida de fe sin arriesgar en este o aquel terreno:
Problemas de guita, todos los que quieras Dios, pero no toquemos el tema de salud, no juguemos con fuego. Si querés, incluso resigno la parte deporte, pero todos sanitos ¿eh?.
Que tema ¿No? y no hablo de aquellos que tienen el beneficio de la ignorancia; no, me refiero a los que con conocimiento de causa, sabiendo lo que es el pecado y que representa la cruz, nos hacemos la rata y preferimos ser tibios regateando esto o aquello.