7 de junio de 2006

El derecho/deber de ser feliz.

A Partir del post de esperando nacer , que espero haber entendido en el sentido que Hernan quiere explorar, me planteo la vida de mucha gente que renuncia al sacrificio porque "tengo derecho a ser feliz". Más de uno disuelve su vida (matrimonio, familia, trabajo, Fe) con este motivo en la mano.

Cuantas veces, por el temor a perder nuestro derecho a ser felices, no cumplimos con nuestra obligación de serlo.

Ser feliz en el matrimonio, por ejemplo, requiere inexorablemente que nuestro amor sea pleno y nuestro egoísmo de cada día es un constante minar de ese amor. En ese caso mi “derecho” a ser feliz esta noche con el control remoto es una falta para con mi deber de ser feliz. Por eso la indisolubilidad del matrimonio es algo que nace tanto de la lógica como del precepto (¿Hay algún precepto ilógico?) ¿Cómo encarar una vida juntos si me reservo el “derecho” de tomarme vacaciones? Encarar el matrimonio con reservas es no cumplir con el deber de ser feliz.

Para darlo vueltas ¿No?

7 comentarios:

  1. Muy bueno.

    Más allá del caso del control remoto es muy buena esta frase que dice algo como que el derecho a ser feliz se opone al deber de ser feliz:

    En ese caso mi “derecho” a ser feliz esta noche con el control remoto es una falta para con mi deber de ser feliz.

    Estás en sintonía, por tema y ejemplos cotidianos usados, con el artículo de Enrique García-Máiquez: clic.

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  2. Muy iluminador. También está el derecho de hacer feliz, que no es sólo un deber, pues es lo que más nos reporta. Las puertas de la felicidad, dijo Kierkegaard, abren sólo para afuera.

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  3. Buenas, me gustaria poner por escrito algunas consideraciones que me
    surgieron
    al leer este post:

    Estoy de acuerdo que el compromiso exige dejar de lado egoismos,
    algunas cosas
    propias. En todo tipo de compromiso. No creo, eso si, que se deban
    vivir las
    cosas (por ejemplo el matrimonio, el trabajo o la Fe) desde el "deber
    de ser
    feliz". La felicidad no se da por una voluntad y por cumplir. Los
    hombres somos
    erráticos. Cada uno y el otro (esposa, novia, amigos) lo es. Creo que
    la
    felicidad parte no tanto por cumplir con ese pseudo-deber sino con el
    ir
    aceptando el propio andar errático, el del otro, y a partir de ver como
    resultan
    las cosas desde lo que somos, intentar darle vuelta a las cosas que
    vemos que no
    nos hacen bien.
    El ejemplo mas claro es la parabola del trigo y la cizaña.
    Muchas veces, por partir desde esa vision del deber absoluto: deber
    cumpir,
    deber ser feliz, deber hacer esto y lo otro, intentamos sacar la cizaña
    a
    priori, para que quede el trigo. La parábola nos enseña que hay que
    dejar crecer
    a las dos (son muy parecidas y solo por sus frutos las distinguiremos)
    y,
    justamente viendo los frutos luego cortar.

    Igualmente lo que me parecio mas impactante del post de Javier
    (seguramente como
    comentario al pasar dentro del tema, pero que a mi me llamo mucho la
    atencion),
    fue la frase "Más de uno disuelve su vida (matrimonio, familia,
    trabajo, Fe) con
    este motivo en la mano".

    No se si Javo quiso decir lo que dijo, pero me parecio algo muy fuerte.
    Cometer
    errores, equivocarse, hasta fracasar si quieren llamarlo asi de fuerte,
    en un
    determinado momento de la Vida, en el matrimonio, en el trabajo,
    etc...¿quiere
    decir decir que uno disuelve su Vida?

    Para darlo vueltas, ¿No?

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  4. Me acordé de algo que decía el hermano Roger de Taizé: "Hay una felicidad escondida en el sencillo don de sí mismo". La recuerdo, por ejemplo, cuando pienso en mi todavía recientísimo compromiso de celibato... para mucha gente es un sacrificio enorme que yo "me banco", para ser cura.
    Ser célibe es díficil (bah, por lo menos, a mí me cuesta), pero no lo hubiera hecho si no supiera que esto a mí me llena la vida, y que, como todas las cosas importantes de la vida, en él está esperándome la felicidad, felicidad pascual (¿hay felicidades que no sean pascuales?), pero por eso mismo felicidad en serio, de la que entierra sus raíces en una entrega, una promesa y un cumplimiento que ya se empieza a dar aquí, en el camino...

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  5. Rome: creo que fuiste mucho más profundo que lo que era mi post. Equivocarse está en nuestra naturaleza, pero hoy vemos que más que un dolor, el error es una escusa.
    La bandera de la justificación del error y del egoismo es "tengo DERECHO a ser feliz" y es eso lo que me llamó la atención.

    En cuanto a lo de fracasar en tu vocación, sin duda es disolver la vida, aunque Dios siempre se encarga de marcarnos el camino y redirigir nuestros pasos.

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  6. No se puede contraponer el derecho y el deseo de ser feliz. Si uno por capricho o egoismo no hace feliz al otro, como puede ser feliz el mismo, mas aun si se hace llamar catolico. El control remoto esta noche, creo, me hace feliz, pero si no lo hace feliz al otro, ¿puede hacerme feliz a mi?

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