6 de julio de 2006

El caso Grassi

Reproduzco la editorial de Ambito Financiero referida al caso Grassi, me llamó la atención ayer cuando la leí.

Photobucket - Video and Image HostingEstá politizado ya totalmente el caso Grassi
Principales enemigos buscan oxigenar pruebas caídas
Fuente: Ambitoweb.com Martes 4 de Julio de 2006, Edición N° 2073

Ha trascendido en estos dias y es verdad: si el sacerdote Julio Grassi abandonara conducir los 4.500 chicos de la calle que hoy aloja y educa, su juicio oral seria un mero trámite de absolución y olvido. Es porque varió totalmente el grupo fuerte de poder que hoy más lo ataca en relación con quienes le armaron un artilugio vejatorio con la falsedad de "corrupción de menores", hace 4 años. Sus principales enemigos tratan hoy de oxigenar pruebas caídas por la simpleza con que fueron elaboradas. No hay tiempo de fabricar nuevas si no se lograron en tanto tiempo transcurrido. Al contrario, el tiempo fue beneficiando al sacerdote con hechos hasta impensados en su favor. Desde el primer momento, en 2002, 7 de 8 menores presentados en un programa televisivo declararon haber sido engañados.
Operan ahora, entonces, sus nuevos enemigos, y la táctica es desgastar y buscar arrasar al tribunal de 3 jueces -es el número 4 de Morón- sorteados para el juicio oral con el fin de sacarle el caso del sacerdote. Esos jueces pasaron a ser, por su simple designación, «jueces naturales» y están utilizando irrazonablemente el mecanismo de la recusación para deshacerse de esos jueces y eso está prohibido por la ley. La recusación es un acto de extrema gravedad en un proceso. Presionar a jueces en este caso Grassi no es tan fácil hoy como operar chicos para que aceptaran filmar testimonios forzados contra el religioso para «Canal 13», como sucedió -hace 4 años- en el programa «Telenoche Investiga» de María Laura Santillán con producción de Miriam Lewin e Irene Bais del Grupo «Clarín». Luego una de ellas fue separada y ahora reincorporada por un lapso, que incluye los días del juicio oral. Está probado que a los chicos los llevaban a «Canal 13» («para hacerme la cabeza», reveló uno de ellos), y los paseaban con gastos pagos por Mar del Plata incitándolos a declaraciones contra el sacerdote y su obra para luego -en hábil montaje- emitir aquel programa de acusación. De todos modos quedaron decenas de horas de grabación en bruto que nadie sabe dónde están. «Canal 13» se negó siempre a entregar a la Justicia ese material que mostraría la manipulación de los menores. Igual, los chicos negaron las acusaciones contra Grassi y denunciaron cómo fueron manipulados. Si hasta Oscar Aguirre, hoy adulto que al inicio del proceso y por TV se lo disimulaba como «Gabriel», por ser menor, tuvo un imprevisto giro y se presentó ante la Justicia de Morón sin avisarle a su abogado, Juan Gallego, y desistió de ser « particular damnificado». Esto fue un golpe muy adverso para quienes quieren apropiarse de la Fundación de Grassi en Hurlingham y en provincias para ideologizar a chicos de la calle, arrebatándolos a la educación de la Iglesia Católica. El abogado Gallego -el más declamativo por televisión contra el religioso- no puede ser parte acusadora a la par de los fiscales porque Aguirre «Gabriel» no lo quiere como su abogado. Para peor, Aguirre dejó escrito de puño y letra ante el Tribunal Nº 4 tal desestimiento. Gallego igual quiso ser abogado acusador aunque no ignoraba que se lo impide la ley si no representa a un «particular damnificado». Se forzó en escandalizar audiencias. También se usó a Estela de Carlotto -es colocada como cabeza de muchas ONG (organizaciones no gubernamentales)- para acusaciones de «monstruo y perverso» contra Grassi donde esta respetable señora cometió el mal contra el cual lucha desde hace 30 años: no permitir que sea la Justicia la que juzgue, que el acusado tenga derecho a un juez y al debido proceso, como no tuvieron durante la dictadura militar los acusados de subversivos, que luego fueron desaparecidos, muchos con sus hijos de los cuales ella logró recuperar más de 80. Las acusaciones sin pruebas y sin juzgamiento ajaron a Estela de Carlotto. Es usada en muchas organizaciones cuyos reales fines desconoce. Inclusive hubo organizaciones que le falsificaban la firma como ella misma denunció.

Cambiarle los jueces del Tribunal a Grassi para ver si hay condena sin pruebas no es fácil. Por eso, con artilugios, los que quieren ideologizar a los chicos pobres sacándoselos a la Iglesia («La religión es el opio de los pueblos», dijo Carlos Marx) lograron suspender el juicio oral que debió comenzar ayer 3 de julio. Buscan alargarlo todavía para más adelante cuando antes acusaban a los letrados del religioso de demorar tal juicio. Al derrumbarse las pruebas, probadamente forzadas, y caerse los testigos (Aguirre testificará pese a no querer ser «particular damnificado») la única chance de los acusadores es intentar cambiar el tribunal, aunque son muy distintos en calidad y acatamiento al debido proceso los estratos superiores de la justicia del Departamento Judicial de Morón al de los fiscales que orienta el fiscal general Federico Nieva Woodgate, enemigo declarado del religioso. Los complotados querrían hoy que el juicio fuera para el 15 de setiembre. Necesitan elementos medianamente consistentes para sus apelaciones; por ejemplo, intentan desplazar jueces con casación de la provincia.


a.. Variantes

¿Qué varió además en el caso Grassi? Varió la escala de los que le inventaron las acusaciones. Originalmente la escala de valor de los complotados acusadores era así:

1) Monopolio del diario «Clarín», porque sin haberse prestado para la maniobra «Canal 13» y sus productores, como hicieron, ésta hubiera sido demasiado insólita para ser creíble. Recuérdese que el periodista Rolando Graña declaró que él rechazó esa oscura trama para difundirla por TV porque «había que poner plata» (que es lo que finalmente puso «Clarín»).

2) Segundo interesado era el socio gerente Héctor Magnetto, de «Clarín», que dispuso atacar a Grassi, aprovechando ese «paquete» de acusaciones circulando en busca de mejor postor porque el religioso no fue a declarar en un juicio contra Rodolfo Galimberti, Jorge Rodríguez y Jorge Born (habían trabado el pase de Susana Giménez, a quien representaban, de «Telefé» a «Canal 13»).

3) Tenían el tercer lugar en importancia porque habían inventado la maniobra contra Grassi, jueces de garantías, fiscales y judiciales de Morón encabezados por el fiscal general Federico Nieva Woodgate, o sea, la primera instancia penal en Morón. Crean la trama contra Grassi porque no le pudieron asegurar el cargo de juez vacante a quien era secretaria, Mirta Ravera Godoy, de un juzgado de menores que subrogaba -tampoco le correspondía- al juez de garantías Humberto Meade (un letrado que figuraba en la lista de desaparecidos durante la dictadura militar en el libro «Nunca Más», pese a estar vivo, libre y ejerciendo como juez). El cargo no logrado por esos funcionarios fue para la Dra. Cristina Landolfi, que investigó pero nunca encontró nada, frente a anónimos, en la Fundación del padre Grassi que vigilaba por su cargo de jueza de menores.

4) El otro grupo atacante con anónimos contra el religioso era heterogéneo. Lo formaban ex empleados de la Fundación despedidos y rencorosos (se prestaron para las filmaciones de «Canal 13» ubicando chicos a los cuales engañaban como ex preceptores como quedó probado). También en este grupo había vecinos temerosos de que a la Fundación Felices Los Niños le dieran más tierras públicas que ellos ocupaban si seguía creciendo. Entre éstos había, inclusive, un grupo de empleados del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) con una planta lindera a las aulas de la Fundación en Hurlingham.

5) Finalmente el quinto y último grupo, de escasa importancia al inicio, era el ideologizado. Lo formaban un centro de menores de Paso del Rey que envidiaba el desarrollo de la Fundación cuando ellos con su ONG apenas si podían atender a 20 o 30 chicos de la calle. También estaba, aunque aparte, en ese grupo ideologizado el psicólogo Enrique Stola que declaró a los medios ser de izquierda y haber estado con Oscar Aguirre, «Gabriel» en manifestaciones políticas. Aguirre participó del caos y los asaltos a comercios del 20 de diciembre de 2001 (día de la caída de Fernando de la Rúa) a tal extremo que fue preso por violencia y estuvo brevemente a disposición de la juez María Servini de Cubría hasta que se ordenó liberar a todos. A éstos se sumaba un pequeño semanario de izquierda de Morón que le gustaba entrar siempre en las sedes de la Fundación para fotografiar y buscar filmar algún escándalo.


a.. Prioridad

En esos 5 grupos quedó aprisionada la trayectoria del padre Grassi. Pero ha variado en estos 4 años la prioridad de los atacantes. Con Héctor Magnetto desde hace meses internado con una enfermedad muy grave en Chicago, Estados Unidos -más necesitado hoy de un sacerdote que de atacarlo- «Clarín» duda en apoyar esta maniobra. Se cuida y sigue más por los juicios civiles (el Grupo «Clarín» entre laborales y de otros fueros tiene 700 juicios en la actualidad) que de aquellas acusaciones de Magnetto.

Contrataron por 6 meses (hasta después del juicio) a Miriam Lewin, la productora que una vez descubierto que existía una trama en Morón de judiciales, por disputa de cargos de mujeres, contra un sacerdote, operó todo el caso para «Canal 13». No se sabe dónde está Irene Bais, compañera de Lewin, que no querrían que se presente al juicio oral porque está la prueba de que ella, figurando como «periodista» de «Clarín», pidió la tenencia del entonces menor Aguirre a la hoy finalmente jueza Mirta Ravera Godoy, amiga del grupo de fiscales. A ella le llevaron a «Gabriel» fuera de la jurisdicción de Morón donde correspondía ingresar el caso. No hay antecedente de prensa en donde alguien que cubre una información como «periodista» tome parte del caso y pida a un juez la tenencia legal y mantener en su casa al acusador, como hizo Irene Bais.

Los que han pasado, entonces, del quinto al primer lugar en atacar al sacerdote Grassi son los del grupo ideologizado que se cubren con la Sra. Estela de Carlotto. Estos descubrieron que el sacerdote atiende y educa como católicos a 4.500 chicos; que maneja 10 escuelas; 11 hogares para vivir, dormir, estudiar y dar de comer a los chicos de la calle; otros 16 hogares para chicos pobres sólo de día; 7 comedores comunitarios; hogar para la mujer prostituida; 2 salas materno-infantiles para madres solteras; todo eso ubicado en provincia de Buenos Aires, Capital Federal, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, San Juan y uno en construcción en Santa Cruz. Todo sólo en 13 años desde el inicio donde este sacerdote ya educó a alrededor de 20.000 chicos de la calle, inclusive a nivel polimodal, dándoles un oficio y muchos hasta tienen hoy títulos universitarios.

La revista «Veintitrés» -de Sergio Spolsky, quien no figura como director y reclama cuando se lo confunde con su tío juzgado por la quiebra fraudulenta del Banco Patricios- se sorprende que el primado de la Argentina (cardenal Jorge Bergoglio) defienda al sacerdote Grassi. ¿Cómo no lo va a proteger si él, como la totalidad de los imparciales relevantes en el país saben que se trató de una maniobra armada? Raro que «Veintitrés» caiga en la simpleza de no darse cuenta que siempre un cardenal va a proteger -aunque no lo hace públicamente- a un clérigo que ya prodigó cristianismo y no marxismo a 20.000 chicos pobres.

A esa izquierda la tienta poseer esta gran organización, base para cuadros políticos no porque no pueda lograr, fondos y subsidios de este gobierno sino que llevaría años formar estructuralmente algo así y no tendría lo más valorado: la antigüedad que facilita créditos internacionales benéficos. Calculan, además, que quienes le dan ayuda en dinero, ropa, comida y otros enseres al sacerdote para mantener su obra no podrían negárselos a ellos, aunque sí pueden hacerlo porque nadie ayuda con aportes para que ideologicen a chicos pobres. Confían en agrandar la ayuda estatal si se les caen aportantes privados. No dejan de ser utópicos en su pretensión porque la Fundación está asentada mucho para atender tantos niños en un abnegado conjunto de monjas que ayudan gratuitamente al sacerdote Julio Grassi -son las que más se indignan por las falsedades de abuso de menores en la Fundación Felices Los Niños que le inventaron, porque significaría que ellas son cómplices o tontas- y no participarían tampoco en introducir la política cuando se trata de salvar chicos pobres en una situación de tanta necesidad.

Interesante ¿No? Toda esta historieta a mi me da mala espina, como que hay cosas que no están claras, tanto de un lado como de otro.

2 comentarios:

  1. Pienso que es muy fácil. cortar leña del árbol caído es muy fácil manchar el nombre de quién vela por los desprotegidos;que el gobierno parece no ver.
    Si existen pruebas fehacientes porque no actúan a la brevedad?Es que acaso se manejan con chicanas por dichos de..."Apelo como ciudadana a una clara conducta de la justicia en la busqueda de la misma";confío en el padre sé que es muy difícil todo.La demoras no hacen más que sacrificar las obras en un gobierno en dónde a nivel social las oportunidades son muy pocas...

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  2. LamentaBLEMENTE los casos de abuso de menores en nuestra Iglesia, son un estigma que llevamos dentro y va a ser muy dificil sacar.
    Espero que la moral y la etica tambien sea enseñada a los sacerdotes

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