6 de noviembre de 2006

Inés, genio y figura

IM007106
Inés tiene un montón de virtudes, una de ellas es una inteligencia precoz que, gracias a su femineidad, se transforman en una capacidad notable en el habla.

No sabemos si esto va a ser siempre así, por ahora es una de sus características y algunas de sus salidas con propios y extraños causan hilaridad y a veces provocan preocupación. ¿Como va a ser cuando sea grande?

No tiene reparos en hablar con cualquiera que la escuche y contarle vida y obra acerca de sus hermanos, padres y abuelos, así como de los últimos sucesos acaecidos en su pequeño mundo.

Esto hace imposible contarle un cuento ya que a mitad de relato de, por ejemplo, el Autobús de la Alegría (un invento inconcluso de papá) la susodicha interrumpe a grito de:

- ¡Pará, para, yo quiero seguirlo!
- Pero Inés, lo estoy contado yo...-
- Si, pero yo quiero seguirlo -
- Esta bien - A esta altura ya la causa está perdida
- Entonces vinieron unos piratas y unas cucarachas y los mataron ¡¡¡ - Imposible reproducir la expresión, imposible también evitar una sonrisa
- ¡Pero Inés! ¿por que? -
- Porque eran malos -

En fin, veremos como evoluciona el tema, por ahora se recupera de una uña del pulgar del pié izquierdo duramente impactada por el otro salvaje de la foto, armado oportunamente con un palo y que le valió a este cc (cola colorada) a discreción.

Cosas de chicos.

3 comentarios:

  1. Me extraña, me extraña caballero. ¿Me va a decir que no sabe que la locuacidad y la abundancia verbal son dones femeninos casi por antonomasía?
    Déjela ejercer a la niña nomás; déjela hacer sus propios finales; a la edad oportuna, preséntele a los buenos autores; y en su edad madura; disfrute de cómo cuida de sus ancianos padres con el fruto de su fama literaria ;)

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  2. Bueno, si Inés cumple con todos los sueños que tengo para ella, creo que se va a volver una pluriempleada sin tiempo para sus viejos padres :-)

    Pero me gusta esa idea de la fama literaria, es buena porque no requiere vivir en la ciudad y yo para mi vejez, prefiero el campo.

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  3. Recuerdo que yo le quise contar un cuento y como interrumpia le di un golpe al libro cosa que la asusto y la hizo llorar. Para todos los que protestaron, yo soy el padrino no el padre, nos sabía de que forma hiba a reaccionar.

    No a los correctores ortográficos, jaja

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