Lo pidió alemama y se lo servimos en bandeja...
En base a esta instantánea les hago un pequeño resumen por orden de edad...
Inés (3 años ya): La mayor (y la más importante) de los hermanos Pincemin está en plena forma, habla hasta por los codos y con un vocabulario que extraña a propios y ajenos, sin ningún defecto de pronunciación y con una claridad que denota su temprana inteligencia (escribe el Papá orgulloso ¿se nota?). Últimamente y gracias al lamentable influjo de Discovery Kids empezó a hablar con el "mírame", "déjame" y "tu" de su tierra de nacimiento y no con el "mirame" y "acá" de estos lares, eso preocupa a la madre, pero me causa mucha gracia a mi cuando interpreta un "mira" de lo más gallego. Tiene un side-efect resultado de la aparición de Tomás en nuestras vidas, el mismo se manifiesta a través de pantalones mojados (una regresión lamentable) que esperamos corregir a base de privación de caramelos.
Santiago (1 y nueve meses): el "niño dorado"(el más importante) crece rápidamente, a sus particulares dotes atléticas se suman ahora unas incipientes formas de lenguaje. Como se dió cuenta que señalando se llega a destino, pero mucho mas lento que mediante gritos, empezó a incorporar palabras como "agua", el consabido "mamá" y "papá", un importante "manana" (por sana sana colita de rana) y formas más guturales de Inés, Tomás, vamos, pato, etc (irreproducibles en este medio). Sin side-efect notable por la llegada de la competencia, solo algunos ataques de cariño.
Tomás (2 meses) : nuestro nuevo colaborador (el más importante) crece que da calambres, tiene un tamaño considerable y , siguiendo la tradición Pincemin, ya perdió todo rastro de cuello y mentón, influjo de la buena comida que dá Mamá. Es particularmente gritón y Bárbara (que por fin aprendió la lección) lo deja llorar hasta que se calma, los vecinos atestiguan de la buena voz del pequeño. Ayer me regaló una de sus primeras sonrisas :-)
Espero que este relevamiento haya sido de vuestro agrado.