1 de marzo de 2007

Juan Manuel Soria - Acerca de la Fe

Siempre es bueno encontrar a alguien que tiene las cosas más claras que uno y que además se explica mejor.

Lo lamento pero lo que decís de la fe personal no es católico. Seguramente lo aprendiste en alguna parroquia protestantizada. Además de no ser católico es como razonamiento -desde la lógica- una manifiesta estupidez. La fe católica lo único que tiene de personal (como conjunto de verdades externas a la persona) es la adhesión que, mediante la voluntad, el intelecto presta a ese conjunto de verdades. El ser humano sólo interviene en la adhesión que presta, pero -estrictamente- nada personal agrega a la fe de la Iglesia.

Las cosas creídas por el cristiano son certísimas, porque el fundamento de creerlas no está en algo propio de la criatura (como pretendés), sino en la verdad del pensamiento divino. La razón se adhiere a la fe con un asentimiento, este asentimiento no está producido por la necesidad lótiga de la evidencia, sino por un determinante sobrenatural que es la gracia.

El motivo de la fe es, por un lado, el hecho de la finitud del intelecto (tu soberbia modernista asume sin embargo que tu intelecto es el que va a dar contenido a las verdades de fe) y, por otro lado, la autoridad de la palabra divina revelada y la autoridad de la Iglesia que la enseña.

El fundamento de la certeza de fe queda completamente fuera del sujeto. Para el creyente es la más firme de las certezas, por encima de la ininiteligibilidad del dato revelado y de todo conocimiento histórico o científico. Siendo el dato revelado de tal naturaleza que la mente humana no puede encontrarlo ni verificarlo, la única manera posible de fundamentar la certidumbre es “recibir” esa verdad, recibirla puramente sin mezclar nada de nuestro lado: en resumen, trasladar completamente los motivos de la certeza del lado del sujeto al lado del Objeto. La certeza del creyente sobre los dogmas de fe no se apoya sobre argumentos históricos de su verdad, y ni siquiera sobre la refutación de las objeciones opuestas. Se apoya sobre un principio que va más allá de todas las condiciones, todos los presupuestos e incluso todas las eventualidades históricas. Creer “de fe católica” es saber firmísimamente que contra las verdades creídas no vale argumento encontrado o “encontrable”; es saber que no sólo son inconsistentes, falsas y solubles las objeciones establecidas contra ella, sino que serán inconsistentes, falsas y solubles las que puedan establecerse en todo el curso del futuro in saecula saeculorum, bajo cualquier extensión de las luces del género humano.

Como decía Manzoni: “Ahora debéis jurar que estos argumentos (contra la fe) que aún no han sido encontrados serán falsos, que esos libros que aún no han sido escritos estrán llenos de errores ¿lo juráis? Si os negais a hacerlo, confesad que no tenéis fe”.

Por consiguiente la fe es una persuasión firmísima, que no admite la cláusula rebus sic stantibus (es decir, no admite la cláusula de la historicidad) e introduce al hombre en la esfera suprahistórica e intemporal de los divino en sí mismo, en el cual “non est transmutatio nec vicissitudinis obumbratio” (Sent. 1, 17).

La opción que hace de la fe una construción personal no es más que la herejía modernista condenada por San Pío X en la encíclica Pascendi y el decreto Lamentabili, según la cual la fe está en función del sentimiento de los divino y las verdades conceptuales elaboradas por el intelecto son expresiones esencialmente mutables de ese sentimiento.

3 comentarios:

  1. muy buena catequesis, se agradece a Juan manuel.

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  2. Xavier, creo que ya estas en condiciones de ser un "buen periodista".

    Se de donde sacaste eso, que no es otro lugar que mi blog, y lamento que remarques como positivo (y no termino de descifrar cual es tu ultimo fin en esto) el comentario aislado de alguien que en la gran mayoria del resto de sus comentarios ha sido totalmente agresivo, mostrando una cara de la iglesia personalisima y alejada del mensaje de jesus.

    Triste.

    Sds,
    Rome

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  3. Si, JMS suele tener un modo lapidario de emitir sus opiniones, de hecho en este comentario que me robé de "Rome ... en el camino" tiene un par de sentencias bastante duras.

    Yo no escribiría así.

    De todos modos es clarísismo escribiendo y en este caso creo que muestra la Fe como lo que es, una adhesión de cada carácter (con sus vueltas) pero una adhesión.

    Tildame de todo menos de periodista, saqué de contexto pero no para emitir juicio sino para mostrar algo que me pareció bueno. :-)

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