17 de julio de 2007

"¡Ay de ti...!"

Evangelio según San Mateo 11,20-24.

Entonces Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. "¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú".
Los evangelios de estos días son de los que nos gustan a todos, pasajes directos de la mano de Jesús donde nos amonesta o "recrimina" (como el de hoy) por nuestras faltas y tibiezas de hijos predilectos del Padre.

Ese es el mensaje y se expresa con fuerza en el hecho de que:

"If you think you deserve to be a Christian, I promise you: you're not." (Mark Dever)

Como bien cita Graham.

2 comentarios:

  1. Flaco, que vision...

    "...pasajes de los que nos gustan...donde nos recrimina o amonesta..."

    No es que uno reniegue de las amonestaciones o los retos, pero prefiero pasajes como el del buen pastor o hijo prodigo...

    En serio son los pasajes que te gustan en donde te amonestan???

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  2. Bueno, cada uno tiene sus defectos y encuentra en la Palabra aquello que lo ayuda en el camino...

    La amonestación y la recriminación son gimnasia para el alma y ayudan a los que pecamos en soberbia, nos hacen recordar donde estamos y tienen un poco de la fuerza del sacramento de la Penitencia.

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