15 de agosto de 2007

Una marca para toda la vida.

Ayer, cuando Bárbara salía a caminar (su horita de solaz y ejercicio) yo me dispuse a disfrutar los más de 25 grados en la vereda. Los que me siguen en este espacio y en twitter sabrán que el baby sitting + mate en la vereda son ya tradición.

Lo bueno de estos momentos es que los chicos se distraen, curiosean y juegan sin sentirse restringidos por cuatro paredes, algo que firmes candidatos al diagnóstico ADD como Santi o Tomás agradecen.

En un momento, cuando convidaba un mate a Santi, sentí a Tomás gritar más fuerte de lo común a mis espaldas; al darme vuelta vi un punto negro en su frente que al instante empezó a chorrear sangre con profusión, se había golpeado feo contra un escalón de cemento de la puerta del vecino. Saltar sobre el y presionar la herida fue cuestión de un segundo luego de lo cual corrí a la cocina viendo como todo se teñía de rojo, allí pude ver las proporciones de la herida que no superaba los 2 cm y que a pesar de lo atroz del espectáculo y los alaridos de Tomás ya empezaba a sangrar menos.

Fui corriendo hacia afuera y llamé a los pintores de enfrente que llamaron a la chica del vídeo club (eternos gracias, Noelia) para que me cuidara a los atónitos Santi e Inés. Le dí el paciente a una señora que pasaba por casa y que venía de buscar sus hijos del colegio (cosas de pueblo) y me dediqué a sacar a Frog del garage para llevarlo a Tomás a la Clínica Sunchales.

Nos fuimos cantando "Vamos de paseo..." con un ensangrentado pero tranquilo Tomás, que estuvo bien hasta que tuvimos que acostarlo en la camilla para hacerle tres simpáticos puntos de sutura que van a acompañarlo en forma de hilo hasta la semana que viene y como cicatriz hasta la tumba.

Les dejo una instantánea borrosa sacada en la clínica mientras trataban de limpiar un poco el escenario.

Mientras operábamos a Tomás, Bárbara corría presa de los nervios por Sunchales para ir primero a casa y ver como estaban los hermanos y para después acudir a la clínica. Se puede asegurar sin miedo que era la más nerviosa de todas las personas citadas en este post.

Actualiza el ser de fotos de flickr para que vean el antes y el después.

7 comentarios:

  1. Me imagino el susto que te pegaste. Gracias a Dios no pasó a mayores. Lo de la cicatriz se puede tratar para que la marca quede imperceptible.

    ResponderEliminar
  2. Lo que no te habrá dicho Bárbara!!! me hace acordar a lo que me pasó a mi cuando vivíamos en quintana... las heridas de la cabeza sangran mucho, parecen más graves de lo que son!

    ResponderEliminar
  3. el comentario anterior era yo

    ResponderEliminar
  4. Ser padre es vivir en un sinvivir; me imagno la situación. Me alegro de que sólo haya sido un susto, aunque importante, pero, plagiando al cruzyfierro, gracias a Dios no pasó a mayores.
    Ánimo

    ResponderEliminar
  5. Bueno, parece que ya pasó lo peor. ¡Flor de corrida! (Hay que ver si es para toda la vida esa marca, como dice CyF).

    Por cierto, te quedó bastante amarillista esta entrada (en broma hablando): dudo que alguien haya dejado de entrar a Flickr a ver las fotos.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Me mantengo en el anonimato para protegerme de rerpesarias, el accidente debe haber sido por distracción del padre. De todas maneras es obvio que ya sabes quien soy

    ResponderEliminar
  7. Mis hijos tienen 2 años y medio y 8 meses el segundo, y el mayor ya nos ha dado algun susto parecido, tengo que confesar que he pasado mas miedo que cuando a mi me ha ocurrido algo malo en la vida.

    un saludo

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...