Me encuentro mucha gente que dice que el cine francés es una bazofia.
A veces tengo que reconocer que aburre, pero tengo una hipótesis sociológica que voy a describir más abajo. Esta nota es para traerles dos cosas que vi esta semana en mi rato de ocio de estas vacaciones de familia (Bárbara y los chicos en BA, yo trabajando en Sunchales) que ya va siendo demasiado larga.

La primera es la película Ruby et Quentin ("Tais toi¡", en el original) que
Gerard Depardieu y
Jean Reno protagonizan. El personaje de Quentin es ESPECTACULAR, estos días veo los avances de la retransmisión y no puedo evitar reirme. Quentin es un idiota pero simpático ladrón que tiene un defecto notable, no puede parar de hablar hasta el extremo de haber perdido a todos sus amigos (conserva solo uno, un borracho empedernido y quebrado).
[+]Vean la escena de Quentin en la carcel con el compañero de celda que está comiendo, IMPRESIONANTE. El resto de la película es un pseudo-hollywood y bastante olvidable, pero el personaje de Depardieu es genial.

La segunda es una vieja película de
Brigitte Bardottt de la cual no conozco el título (la enganche empezada y me fui a dormir a los 10 minutos) en la cual interpreta a Jeanne, una femme fatale terrible, de las bravas en serio. Uno se da cuenta de porque esta señora, devenida en anciana pro animales, revolucionó los años 50.
Un poco zarpada la película, por la obsesión sexual de los franceses, pero hipnotizante a la vez. Me quedo con una reflexión en la cual la protagonista se admite culpable de asesinato porque exige a un amor no correspondido que sacrifique lo más precioso: "la vie".
Mi hipótesis es que el argentino, y el porteño en particular, es bastante francés. No como dijo un impresentable
por ahí sino en el hecho de que ambas culturas hacen de la inteligencia un motivo de orgullo y por la soberbia inherente a esto. En el caso del argentino hay un añadido: es la incapacidad de reconocer la valía del otro y la necesidad de considerarse mejor en base al desprecio (una herencia de la viveza ¿No?).
Este último aspecto hace que lo fácil sea ignorar o despreciar una expresión como el cine francés que en realidad está hecho a la medida de los argentinos, o por lo menos con los mismos interrogantes. Esto no incluye a la primera película, que no pasa de ser una comedia bastante mala.
PD: El impresentable no es Ens, lean el post completo :-)