Leí ayer, antes de hacer lo que mejor se hace a la 11 de la noche, ¡dormir!, las notas de
Hernán acerca de la derecha, la misa difícil y otros despropósitos argentinos del tradicionalismo.

Por otro lado, aunque sean pocos... se me hace que —en el contexto del catolicismo argentino contemporáneo— un católico tradicionalista vale por cien progres; para bien y para mal. Porque, en ese contexto, ser progre es casi lo mismo que ser mundano, que es algo así como ser ... nada (salvo los casos de los extremistas; pero estos son muy raros). Y, dicen por ahí, un poco de levadura fermenta la masa. Por esto mismo, me pueden parecer más peligrosos; y tienen especial poder de seducción para las personas más religiosas, para (digamos) las almas más grandes.
Mate por medio seguía pensando esta mañana acerca del asunto, tratando de entender lo cierto del artículo y lo..., por decirlo de alguna manera, amañado del argumento.
Veamos...
No me parece mal que Hernán aclare su postura y creo que está en lo cierto acerca de muchos aspectos aislados del asunto, pero creo que no hace honor a la idea que el mismo quiere explayar. Digamos para hacerlo simple que si bien esos defectos se ven por todos lados (en la izquierda virulenta también, sobre todo lo referido al
álgebra de argumentos) nadie es candidato a llevarse todos los Oscar del tradicionalismo, es imposible.
...que leyendo y citando tanto a Chesterton, no sospechen en sus propias obsesiones (y en sus costumbres de regocijarse/aplaudir/citar selectivamente los fragmentos del evangelio y del magisterio) algún síntoma del hereje que por aferrarse a su porción de la verdad termina apartándose de la Verdad. Y que no se les pegue ni un poquito de la elegancia intelectual de GKC, de su buena disposición a dialogar con los del otro lado, y ganarse su estima y respeto.
Está bien la denuncia y me guardo muchos de los argumentos como propios, ya que no soy un iluminado para escribir y también un poco corto en estos temas. De todos modos me parece un poco desproporcionada la reacción de esta mañana de
Cruz y Fierro, no creo que Hernán le endilgue todos estos defectos a las ideas de Cruz y Fierro (aunque encuentra ejemplos en su blogroll).
Todo esto me ayuda a entender lo mal que entendí la idea cuando escribí
Conviértete y cree en el Evangelio aunque siga pensando igual.