10 de marzo de 2008

Hablando con D

Frente a la realidad de la muerte pude rezar el otro día el Credo por las almas de los fieles difuntos y las almas del purgatorio.

En ese contexto charlamos un rato largo con D acerca de pañales, jardín de infantes y noches en vela. Pero además compartimos un poco de nuestras preocupaciones de laicos. D es una persona muy inteligente y para gloria de Dios, muy comprometida con la vida de parroquia en Sunchales. Es alguien bien formado que además hace catecismo a las parejas que van a casarse lo cual lo convierte en un interlocutor de lujo para conocer los problemas de este pueblo chico con la mirada clarividente del católico.

Siempre trato de tirarle la lengua y aprovechar su conocimiento, a la vez que voy recriminando mi poco esfuerzo y carisma en lo arriba nombrado. :-)

Hablamos del regalo de la fe, del sentido de la vida y de cómo la realidad de la muerte se impone ante nuestras dudas, así como la presencia de Dios. Ya terminando D me mostró un argumento que no es de los que más me gusta pero que me parece bueno recordar y tener en cuenta cuando uno se pone gruñón y exigente con el clero.

D sostiene que a diferencia de 30 años atrás hoy los sacerdotes tienen una formación que los hace más hábiles en hablar de un Dios personal que se hace presente en nuestra vida con un mensaje de Amor. Valora particularmente que este nuevo tipo de sacerdote es mucho más conciliador y ve en los errores la oportunidad de acercar a la persona de una manera positiva, lo fundamenta principalmente en las histórias horribles del catecismo de sus padres que según él estaba fundamentado en el miedo y el castigo.



Yo por mi parte no siempre pienso así, soy más de ver en este tipo de conciliación como una tibieza que puede ser motivo de errores mayores. Eso de condenar el pecado y no el pecador es para mi importante y la tendencia actual es de relativismo, imposible estar más contra mano.

¿Existe esta dicotomía? ¿Es sólo un tema de sensibilidad? ¿Aplica para todo?
Calculo que Hna Josefina va a aportar su dosis de sentido común en los comentarios :-).

PS: Linda foto by Mataparda

20 comentarios:

  1. Antes de que pase la Hermana Josefina, te dejo mi comentario, como sacerdote en el mundo de hoy. Vale una opinión, porque esta no es una cuestión dogmatica sino pastoral.
    En estos días una mujer del sur del país se puso en contacto conmigo a través del chat (las maravillas que produce el dejar mi dirección de hotmail en la página de contacto del blog).
    Literalmente, estaba desesperada. Había muerto su padre en esos días y, como es costumbre poopular, había pedido una Misa al mes del deceso. Se había querido confesar y el sacerdote (capellán militar para más datos) le había dicho varias cosas.
    En primer lugar que no podía confesarse porque era separada y vuelta a casar. De mi parte, cuando me pasa esto (algo bastante frecuente porque la mayoría de la gente ignora que está en situación de pecado) aprovecho para explicarle su situación desde la Biblia (especialmente les cito Mt 5 y 19), darle las tres posibles soluciones que tiene su "problema" y recomendarle que no abandone la oración, la Misa dominical (aunque no pueda comulgar) y las prácticas de misericordia con el prójimo. Por lo general la cosa termina con una bendición (la cual les aclaro que no es absolución) invocando la luz del Espíritu para que le de fortaleza para comprender y solucionar su "problema".
    ¿Que hizo mi hermano sacerdote? Le dijo que ella YA estaba condenada, al igual que su pareja. También le dijo que su padre había muerto como consecuencia del pecado de su hija... (evidentemente este cura ni siquiera había comenzado a leer el capítulo 18 de Ezequiel).
    Frente a tu cuestión yo siempre me pregunto: ¿amenazo con el miedo al infierno? ¿ayudo a la conversión alimentando la esperanza del cielo? No es una dicotomía aparente, son dos prácticas pastorales distintas.
    En estos días he meditado sobre las siete palabras de Jesús en la cruz. Hay una que siempre me impactó: "perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34). Podría haberlos maldecido a todos (incluyendo a Pedro que no estaba allí y que lo había negado tres veces). Pero allí estaba amandonos y sustituyéndonos. Estaba allí para darnos una prueba de amor y porque (a pesar de todas nuestras infidelidades) confía en que le podemos decir un sí cada vez más coherente y amoroso. Si Él allí actuó así, ¿como debo actuar como sacerdote frente a mis hermanos necesitados de conversión? Es muy fácil condenar desde una tribuna. Es de esperanzados el ayudar a caminar en el progreso de la fe.

    Ahh. Sobre la foto. Me disgusta profundamente ver un libro quemado (por más que sea el manifiesto comunista). Quién quema un libro es porque se manifiesta impotente para entrar en dialogo con el autor a través del regalo más lindo que el Señor nos hizo: la inteligencia.

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  2. La clasificación "sacerdotes viejos y mala onda" contra "sacerdotes nuevos y conciliadores" no es muy exacta. Claro que ha habido de todo y hay de todo en los sacerdotes viejos, aunque creo que el ejemplo que pone el Padre es un extremo casi caricaturesco que puede haber sido exagerado por la señora (no necesariamente con intención). El sacerdote necesariamente debe velar y trabajar por la salvación de los fieles, ese es su trabajo. Tanto mal hace un sacerdote que amenaza tanto con el infierno que hace asustar al pecador como otro que le bendice sus pecados y le dice que está todo bien.
    Si me preguntan, creo que hay una crisis en el clero argentino al menos.
    ¿Cuántos sacerdotes "conciliadores" conocen que sean ortodoxos y ortoprácticos (¿se dice así?)? ¿Cuántos son del clero secular?

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  3. La foto parece más de libros arruinados por abandono que quemados (humedad y tierra)

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  4. Coincido con Sangre Azul en que posiblemente el comentario de esta señora haya sido exagerado. Lo digo por dos motivos. Uno es que tuve oportunidad de conocer unos cuantos capellanes castrenses y me consta que no dirían algo así. Dos es que conozco un par de casos similares donde al hablar con el sacerdote en cuestión supe que no era eso lo que él había dicho simplemente que a algunos no les gusta escuchar ciertas verdades y prefieren llevar y traer. Creo que en su caso, Padre, al menos debería darle el beneficio de la duda en vez de difundir el caso por Internet.

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  5. Me da un poco de apuro que me hayas puesto en el post... Yo sólo pongo mi comentario.
    Hoy tuvimos el trozo de la mujer adúltera sin ir más lejos: "Mujer, yo tampoco te condeno; vete y no peques más" Y tantos otros lugares: "No he venido a salvar a los justos sino a los pecadores"
    Cuando yo era chica, muchos sacerdotes predicaban basándose en el miedo al castigo; y había otros, como dice Sangre azul, que no. Hoy hay sacerdotes que son relativistas, o que no mencionan el pecado y demás; pero otros -honestamente conozco bastantes entre los que cuento los de tu parroquia, Javier- que sí condenan el mal, pero que tienen -gracias a Dios- mayor conciencia de la Misericordia de Dios.
    Tan grave es el pecado que necesitó que el mismo Dios se hiciera hombre para redimirnos de Él. Pero a partir de ahí, no me cabe duda que el anuncio es de Salvación, de Redención.
    A mí me salvará mucho más el tener la certeza del Amor misericordioso de Dios -que no dudó en hacerse hombre y morir por mi pecado- que el pensar que me castigará o no. Y además, Jesús lo dice en el Evangelio de hoy: "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".
    Sería una pena si, por lo que estoy diciendo, piensan que me parece que todo da lo mismo. ¡Al contrario! Ni creo que hayan dicho eso tu amigo D o Fabián.
    Jesús le dijo a Nicodemo: "Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo único para que todo el que crea en él se salve". Su anuncio es de Salvación. Por supuesto que después nos mostrará los costos. Pero también es bueno fijarse en dónde pone Él el acento.

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  6. Entiendo que no siempre se ha predicado de la misma manera, pero no creo que después de 2000 años de cristianismo, recién ahora vengan a aparecer Sacerdotes con "una formación que los hace más hábiles en hablar de un Dios personal que se hace presente en nuestra vida con un mensaje de Amor."
    Desde los apóstoles hasta acá, me imagino que la diferencia pasa por más santos o menos santos. No sé... No creo que haya mejor testimonio o predicación que la santidad, ni que un santo no pueda transmitir el mensaje de Amor.

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  7. Coincido con Tito en que la cercanía, la capacidad de transmitir el amor de Dios y su misericordia distan de ser un invento contemporáneo. ¡Por suerte! Pero creo que sí es cierto que uno ve muchas veces (aunque también menos que antes, creo yo) brotes de rigorismo que se escuchan en las homilías o en el confesionario.
    Puede ser que el caso de la mujer se trate en parte de una exageración, como puede ser que no. Yo he escuchado cosas muy dolorosas (e innecesarias) que distintas personas me han compartido sobre experiencias con sacerdotes o también con gente vinculada de un modo particular con las parroquias o comunidades varias.
    Lamentablemente ocurren, y no están vinculadas necesariamente a una cuestión ideológica (es decir que ni la misericordia ni la dureza son prerrogativas de "progres" o conservadores, por decirlo más claramente).

    A la hora de ayudar a alguien a crecer en la fe y la conversión, a veces es necesario ser firme y exigente. Pero eso no puede ni quiere decir que se utilicen el miedo, la culpa o la amenaza como lenguaje.
    No es el lenguaje de Jesús, que si recurre a la dureza es cuando la cerrazón a la mistericordia y la Palabra es tan fuerte que no queda otra.
    No es el lenguaje de los Santos, ciertamente, como recuerda Tito.
    Pensémoslo desde una perspectiva humana: ¿qué Padre logra mejor las cosas con sus hijos? ¿El que los trata con amor o el que lo hace sembrando el miedo?
    Es real que el padre tendrá que poner límites, que tendrá que corregir, pero... ¿cómo hará esas correcciones y pondrá esos límites? Y si tiene que ser duro alguna vez, ¿podemos por eso asumir que ese debe ser su lenguaje habitual con sus hijos?
    El modo que convierte, que acerca a Dios, es el que transmite la fe, la esperanza y el amor. Jesús tiene esa mirada de fe sobre quien se acerca a él, aunque esté recubierto de pecados: logra siempre descubrir la semilla de amor que el bautismo plantó y nada puede quitar. Si tratamos a quien se acerca con bondad, confianza y mansedumbre (sin perder la lucidez ni la sinceridad), podemos ayudarlo a que descubra que el camino pasa por otro lado, por entusiasmarse con el bien, con la belleza de Dios y de su camino.
    Perdón por el parrafón. Cierro con una última cosa, un fragmento de la homilía de inicio de pontificado de Benedicto que me parece espectacular:

    "Era costumbre en el antiguo Oriente que los reyes se llamaran a sí mismos pastores de su pueblo. Era una imagen de su poder, una imagen cínica: para ellos, los pueblos eran como ovejas de las que el pastor podía disponer a su agrado. Por el contrario, el pastor de todos los hombres, el Dios vivo, se ha hecho él mismo cordero, se ha puesto de la parte de los corderos, de los que son pisoteados y sacrificados. Precisamente así se revela Él como el verdadero pastor: “Yo soy el buen pastor [...]. Yo doy mi vida por las ovejas”, dice Jesús de sí mismo (Jn 10, 14s.). No es el poder lo que redime, sino el amor. Éste es el distintivo de Dios: Él mismo es amor. ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte! Que actuara duramente, derrotara el mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios. Y, no obstante, todos necesitamos su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres. "

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  8. Me quedo leyendo y tomo de sus comentarios el justo término medio :-) Muchas Gracias.

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  9. Padre Eduardo: ¿No le parece que cuando uno escucha un comentario sobre otro sacerdote o comunidad o movimiento o parroquia corresponde sacarse la duda yendo a hablar con el interesado en vez de dar por bueno el chisme? No digo que la persona que nos lo cuente sea malintencionada pero tengo bastante estudiado el tema de la comunicación por otras cuestiones y me consta que lo del teléfono descompuesto es tal cual. De mi época "parroquial" tengo el feo recuerdo de los chismes sobre sacerdotes, grupos y otras parroquias, la mayoría de los cuales eran pura basura pero que nadie se encargaba de aclarar con los involucrados...

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  10. Chelo de Rosario3/11/2008 02:20:00 p.m.

    Mi párroco me amonestó por disponerme a recibir el Divino Pan del Cielo, estando de rodillas. El religioso diocesano, con una mano sostenía el copón con el Santísimo, con la otra meneando de izq. a der. el dedo índice dando a entender una negativa. Off course que me quedé fijo y quietecito como rulo e'statua, por lo que, a regañadientes, debió dispensarme el Pan que da la Vida. Con la vaina no iba a correrme pó. Finalizada la Misa lo encaro en la sacristía aduciendo mi derecho a comulgar de rodillas conforme la Instrucción "Redemptionis Sacramentum", donde dice que "no es lícito negar la sagrada Comunión a un fiel, por ejemplo, sólo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de pie" (Cap.IV-inc.91). Pues me explica que "hace años la costumbre es recibirla de pie, y esto se hace así y no de otro modo *por amor al prójimo*". Como veía que tan altas teologías escapan de mi magro entendimiento, pegué la vuelta con extraño sinsabor en mi almita, pero con el firme propósito de plantármele de rodillas cuando, tal Hijo Pródigo, junte fuerzas, derrote a mi cobardía, y vuelva a pedir perdón al Padre Eterno por mis múltiples hijodeputeces.
    Después de todo, el señor párroco no es dueño del templo.

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  11. Chelo, debería hablarlo con el de nuevo y avisarle que cuando te vea la cara se disponga a darte la comunión de rodillas.

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  12. ¿Cómo es lo del amor al prójimo?
    ¿Qué quiso decir?

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  13. CyF: Como decís, muchas veces hay chismes y teléfonos descompuestos. Sin embargo, lo que cuenta el P. Fabián es algo que vivió directamente esta mujer.
    Pero ante la duda, como dije en mi post, sin entrar en casos particulares, remito a mi propia experiencia con personas que han vivido situaciones similares, como también cuenta Chelo en el orden de la comunión. Para mí que sea capellán castrense el sacerdote protagonista de esta historia es algo completamente accidental.

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  14. Chelo: No sé en Rosario, pero en Bs. As. me ha dicho un sacerdote amigo que existe una disposición que prohíbe dar la Comunión a alguien que se pone de rodillas, supuestamente por el caso de un grupo que seguía a una supuesta vidente. Esta prohibición sería de la época del Card. Quarracino, pero a ciencia cierta nadie me la ha podido conseguir para que la lea.

    Padre Eduardo: Gracias por la aclaración. Mi comentario iba por el lado de evitar la murmuración. Como dice Santo Tomás, se recibe al modo del recipiente y muchas veces estas personas que vienen escandalizadas en realidad no entendieron nada de lo que se les dijo. Hay un caso famoso de un cura de Bs. As. al que chismes de este tipo le arruinaron la "carrera". Y no se trata de un cura conservador precisamente.

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  15. Chelo de Rosario3/12/2008 03:58:00 p.m.

    Hermana Josefina: la razón que me dio este Padre fue así de confusa, por no decir heterodoxa. "Que por amor al prójimo se hace así y no asá". La pregunta que debería haberle hecho es: -¿Puede explicarme Ud. en que obsta al amor al prójimo el hecho de que quiera comulgar de rodillas?. Pero francamente quedé bastante aturdido y dándole las gracias por atenderme me largué a las casas.
    Que sepa amigo Cruz, aquí no hay disposiciones impartidas por el Arzobispado de no permitir la comunión...pero qué estamos hablando del pecado del siglo, gran carajo!

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  16. Tal vez aquel padre estaba pensando en esto "...si por un alimento tu hermano se entristece, tú no procedes ya según la caridad. ¡Que por tu comida no destruyas a aquel por quien murió Cristo!" (Rom 14-13 y su contexto).
    Naturalmente, yo no puedo juzgar si en ese caso tenía o no razón. Pero sí puedo constatar la correlación entre actitudes como obstinarse en recibir la comunión de rodillas (aun contra la voluntad del párroco y el uso de la parroquia) y la tendencia a ver el acto de la comunión en términos de devoción particular ("es cosa entre Jesús y yo") con poca o ninguna significación comunitaria (a pesar de la misma palabra; y a pesar de que el simple hecho de "comer" sea unos de los actos más tradicionalmente comunitarios que hay).

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  17. Creo que esto no tiene nada que ver con que sea comunitario o no, es simplemente un modo como comulgar como con la mano, o la boca o inclinar la cabeza. Me parece que un acto de devoción de este tipo nunca está de mas.
    Noëlle

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  18. Chelo de Rosario3/13/2008 10:09:00 a.m.

    Personalmente me hago violencia para vivir el momento de la Consagración como lo que realmente es: un milagro inconcebible para la mente del hombre, un escándalo para los sentidos, la locura que significa que Dios se haga presente entre nosotros bajo la apariencia de un pancito. Pienso en lo negligente, desamorado, no sé, que debo ser, que al momento en que suena la campanilla y Cristo se hace presente entre nosotros, ¡verdaderamente presente!, no atine a desmoronarme, caer postrado, desmayarme ante tamaño desatino y exceso inverosímil de amor. Que el Creador de todas las cosas esté allí, tan palpable y acequible, que hasta si quisiera podría tocarlo! Mas, ¿por que acepto todo ello con la normalidad con que vivo lo cotidiano?, ¿por qué no puedo, como otros, "derramar abundantes lágrimas"?. Y me digo: porque no creo. Creo a medias. Dos pasos hacia Él pienso que realmente es Dios, dos pasos más, sólo es pan, y así. Pienso que el hecho de hincarse de rodillas hace que nos veamos más pequeños, mas cercanos al polvo de donde venimos, decrecidos, decrépitos y derribados por el peso de nuestras culpas. Es achicarse, humillarse, ir a menos, es suma reverencia, que se destaque el otro, como quien se acerca a besar la mano de un Rey. Es casi un acto reflejo de sumisión. Es una manera decorosa de asemejarse a una oveja, pequeña, indefensa, entregada mansamente a su Pastor.

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  19. Lo que pasa, Hernán, es que aunque al párroco no le guste, es cierto que "Redemptionis Sacramentum" permite cualquiera de los dos modos (de pie o de rodillas) y eso está por encima del uso de la parroquia o la decisión del párroco. Creo que en la medida en que nadie juzgue que su modo es mejor que el de los demás (¡lo cual iría en contra de la comunión misma!) puede ir a comulgar de cualquiera de las dos maneras. Como dice el viejo adagio: en lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad y en todas las cosas caridad".

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