23 de agosto de 2008

Tomás sumó unas cicatrices más - Corolario

Victima y Victimario
ReconciliandonosNuestro joven investigador del comportamiento canino durmió muy bien, se pasea con una vincha que sostiene una gaza sobre la herida mas importante y lo hace con toda la dignidad posible.

Amigos otra vezEsta mañana hubo reencuentro con Palermo y aparentemente ambos se buscan para jugar como siempre, vayan estas fotografía adjuntas como testimonio.

Vamos a mantener durante los próximos 10 días un ojo avisor sobre la evolución de las heridas y el comportamiento del perro. Averiguamos en la comisaría y supuestamente deberíamos hacerle una denuncia penal a nuestro vecino para que se hagan los trámites correspondientes a la prevención de la rabia. Lejos está de nosotros emprender semejante demarche y vamos a hacer lo más práctico indicado más arriba.

Suponemos que el ataque se dió por un tema de juegos y celos, algo común en perros viejos, lo que tengo claro es que si Palermo fuera mío ya hubiese procedido a la vieja técnica del palo en la nuca... y a otra cosa. Lo que nos queda ahora es estar especialmente vigilantes con Palermo cuando los chicos están en la vereda.

8 comentarios:

  1. Digo, ¿el vecino no se va a dar por aludido de ninguna manera?

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  2. Más allá de eso las fotos de la reconciliación son muy buenas. Esa del perro mirando para el costado mata...

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  3. Hay muy buena relación, tanto con Palermo como con el vecino. La dueña de casa a veces se queda a cuidar a los chicos.

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  4. Chelo del Rosario8/25/2008 10:32:00 a.m.

    Se nota que es un chicho viejo viejo, que suelen tener poca paciencia con las criaturas. Lo correcto sería que el vecino lo tenga en el patio nomás, y que lo saque controlado. Los chicos debieran de poder estar en la vereda sin ninguna preocupación de esta clase. Mas derecho tenemos los cristianos que los brutos animales, y me parece que el vecino se hizo el oso, habrá pensado :-Y...si los pibes se le cuelgan él reacciona. Realmente deberías haberle zampado un buen garrote, en caliente todavía. Ahora nos podés pedir que lo sacrifiquen, pero si que no salga más. Yo que vos me le pongo en firme, aunque se deban cortar relaciones, es jodido el tema pero la convivencia manda que el vecino ceda; podría haberle sacado un ojo, o algo peor. Flaco, es sencillo, o Palermo se queda en su patio tranqui, o merenda albóndigas con vidrio molido.

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  5. Siento decirles que los únicos responsables de LO QUE PUDIERA SUCEDER son ustedes.
    Y se les pudiera atribuir una falta de imprudencia temeraria.
    Se puede tener fe en las personas.
    NO SE DEBE en animales, por muy domesticados que lo estén en algún momento dado.
    Allá ustedes.

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  6. Pobre Tommy y pobre Palermo. Siempre he vivido rodeada de perros y también me han mordido, pero sé imponerme y nunca les he tenido miedo. A veces pienso que o lo hago MUY bien o soy una desaprensiva.

    Que se mejore

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  7. Sos un imbécil, además de un ególatra, que piensa que a los animales hay que tratarlos diferentes que a los chicos -a los hijos de uno, por ejemplo- y estás terriblemente equivocado. A los animales hay que ponerles límites y a los hijos que juegan con ellos también... pero claro si estás con las manos ocupadas en la camarita tratando de retratar TODA tu vida al estilo de The Truman Show, bueh, si ocurre algo muchos nos vas a poder hacer ¿no?. Soy bastante grandecito ya -además de que somos vecinos...- y nunca me mordiño un perro, ni grande, ni joven, ni viejo, ni mío ni de otros simplemente porque si no lo conozco no lo "desafío", ni lo miro... en la conducta animal funciona siempre eso de "mirar = desafiar" pero bueno, con un padre pusilánime como vos no es raro que ese perro le hubiese hecho más daño del que le hizo. El padre boludo que deja que sus hijos hagan lo que se les de la gana sos vos, no tu vecino...

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  8. Pepe, querido, creo que has tronado más de la cuenta. Xavier, con su blog y su camarita nos ha enseñado mucho sobre lo que es una familia modelo; tanto la de procedencia como la suya propia.

    A mí me ha mordido un perro de mi casa; a mi hijo, uno de dentro de una casa cuando pasaba por la vereda, etc son los riesgos de vivir con mascotas.

    No te enojes, hombre, ¿no ves que te pones viejito?

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