La estrella del momento es todo dormir, tomar leche en tiempo y forma y pintar sus pañales con arte efímero (aunque de vahos persistentes).
Lucía es muy larga y duerme bastante bien, logrando siestas de tres o cuatro horas, algo que ninguno de los anteriores había hecho sin reclamar entremedio algún aperitivo.
Se ve que disfruta del ruido ambiente que la acompañó durante 9 meses y puede dormir sin problemas rodeada de griterío y molestias de todo tipo. Los pocos ratos que está despierta responde muy bien a ruidos y movimientos, se parece mucho a Inés en su precocidad y en facciones.
La hermana mayor
Inés está muy contenta y a medida que pasan los días adquiere nueva confianza para tratar con la bienvenida, está muy presente en los cambios de pañales y se preocupa por evitar los impactos de los dos otros salvajes.
Bárbara se recupera rápido de los dolores del parto, mis suegros se quedan una semana más con nosotros y calculamos que va a ser tiempo suficiente para que esté 100% operativa. El amamantamiento que siempre cuesta al principio, parece mejorar día a día.
Tomás y
Santi, cada uno a su manera, ignora a Lucía y sólo Tomás la reclama de vez en cuando para tenerla en brazos. Los dos se han encargado de pasar factura a los progenitores por el reemplazo de prioridades, pero en eso ya somos maestros y sólo pasamos un par de retos y ojos entornados.
El
papá está muy bien y agradece tantos llamados y tanta atención.