6 de julio de 2009

Contratiempo

Me gustó lo de el Athonita en Hic et Nunc (en el Athos)

Extranjero
Te han llamado.
Único, Foráneo, Ajeno arriesgaron.
Eterno incrustado en el tiempo.
Gólgota siempre de nuevo.
Aporto yo mi desvelo
Que es percance y desatino:
Ante tu Pan terreno y tu divino Vino
No veo que el tiempo se detenga
Ni que el Cielo inaugure su prebenda.
Más bien -y me descalzo de verdad-
Cuando a tus pies entrego mi instante
Y éste contacta tu tempoeternidad
El ordenado fluir de los momentos colapsa
Y el Cronos invierte su secuencia
Huyendo sobre su propia huella
Hacia el Origen hecho Meta.
Y yo comienzo a ver desfilar
Primero lento y luego en veloz celeridad
Mi ayer, mi juventud, mi infancia y nacimiento
Mis ancestros, más raíces, de infamias y aciertos.
Concilios, papados, reformas, cruzados,
Espadas y remos, sandalias y ruegos;
Las llagas de Francisco, arrobos en Duruelo,
Cuevas y éremos y Padres del gran Yermo...
Y cuando lo voraz comienza a amainar
Sé que está ya pronto el último puerto:
Y abriéndome paso entre el gentío
Llego a los pies de Tu Madero
A beber -en su Fuente- el calmo Río.
Y allí se agolpan, llegando tardíos
Uno a uno, los momentos hasta aquel más lejano
En que me hinqué callado
Ante tu Pan y ante tu Vino.

También me gustó mucho el Salmo de este Domingo:

Salmo 123,1.2.3-4.
Canto de peregrinación. Levanto mis ojos hacia ti, que habitas en el cielo.
Como los ojos de los servidores están fijos en las manos de su señor, y los ojos de la servidora en las manos de su dueña: así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros.
¡Ten piedad, Señor, ten piedad de nosotros, porque estamos hartos de desprecios!
Nuestra alma está saturada de la burla de los arrogantes, del desprecio de los orgullosos.

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