12 de abril de 2010

Benedicto, cinco años bajo ataque

Me encomendaron difundir esta nota y hago eco, no tiene mucha novedad, pero resume las frases que pintan al Papa en cinco años llevando el timón:

El 4 de abril, bajo el titulo “Benedicto, cinco años bajo ataque”, en Periodismo de Verdad reproducimos la síntesis de una nota escrita por Pablo Rodari y publicada en el diario Il Foglio que en nuestro país fue difundida por InformadorPublico.com


Hoy hemos recibido de manos de un tucumano que prefiere permanecer en el anonimato, la traducción de la nota completa que no tiene desperdicio y que queremos compartirla con usted, sabiendo que la va a valorar.



A continuación el texto completo:
Escrutando los signos de los tiempos hemos visto que nuestro primer deber en este momento histórico es anunciar el Evangelio de Cristo, porque el Evangelio es verdadera fuente de libertad y humanidad”

Card. Joseph Ratzinger

El 10 de marzo del año pasado, mientras los casos de sacerdotes acusados de cometer maltrato infantil invadían Alemania, Benedicto XVI explicaba en la Plaza de San Pedro su idea de gobierno de la Iglesia.

Tomando declaraciones de San Buenaventura, dijo que para él “gobernar no era simplemente un hacer, sino sobre todo pensar y rezar” Recordó que San Buenaventura dijo: “No sólo se gobierna la Iglesia a través de órdenes y estructuras, sino guiando e iluminando las almas” Desde el 10 de marzo hasta hoy, Ratzinger ya no volvió a tocar ese argumento. Pero frente a las denuncias sobre la gestión de la Iglesia, que se tornaron cada vez más importantes, – las últimas a cargo del New York Times que informó acerca de los casos de dos sacerdotes pedófilos, el estadounidense Lawrence C. Murphy y el alemán Peter Hullermann, para cuestionar al Ratzinger Cardenal, Prefecto del ex Santo Oficio desde 1981 – respondió poniendo en práctica la enseñanza del teólogo franciscano. O dejando un propio “pensamiento iluminado” como pretende ser la carta pastoral a la Iglesia de Irlanda

Siempre sucedió lo mismo durante los cinco años de su pontificado, a cumplirse el 19 de abril próximo. Las palabras constituyen el primer modo con que el Papa guía y direcciona la Iglesia, consciente de que la divulgación del pensamiento cristiano auténtico es la verdadera “espada” traída al mundo. Entendemos que esto no es una novedad -explica el vaticanista Luigi Accattoli -. En el pasado ya se produjeron furiosas reacciones hacia el pensamiento del Papa. ¿Cuál fue el elemento desencadenante? La idea de que el Papa quiere volver atrás, al tiempo preconciliar, a los años oscuros de la era tridentina. Y también que sus palabras resultan retrógradas si se las compara con la cultura contemporánea y con el progresismo de los tiempos nuevos.

Pablo VI escribió la encíclica Humanae Vitae y después de un primer momento de esperanza para la cultura mediática de estilo más “liberal” llega de golpe el Papa del diablo.

“El Papa es el diablo” escribió, no de casualidad, Vittorio Gorresio en 1973. “El retorno de Pablo VI” escribió el vaticanista de “Il Expresso” el ex sacerdote Carlos Falconi en el año 1978, donde por retorno se entiende el acento preconciliar que Montini quiso dar a su pontificado con la encíclica Humanae Vitae.

Las mismas acusaciones se dirigieron a Juan Pablo II. Hasta 1989, Wojtyla era una esperanza para todos. Después de la caída del Muro de Berlín su pensamiento pasó a ser inservible y llegaron las críticas. Pero el más retrógrado para la prensa era Ratzinger.

“Restauración” titularon todos los periódicos cuando en 1985, anticiparon la salida de su “Informe sobre la fe” escrito junto a Vittorio Messori. “Restauración” era una palabra que sonaba casi como una infamia.

Todo comenzó el 22 de diciembre de 2005. Benedicto XVI celebraba su primer discurso ante la Curia Romana. Y lanzó su desafío a quienes les hubiera gustado una Iglesia, no tanto “para el mundo” o “cercana al mundo” pero sí una “Iglesia del mundo” Ratzinger habló del Concilio Vaticano II. Dijo que no fue una ruptura con el pasado. Explicó que los que sustentan esta interpretación no hacen otra cosa que buscar granjearse la simpatía de los medios de comunicación, y también de una parte de la teología moderna. Pero, fue en el 22 de diciembre de 2005 que todos comprendieron definitivamente quien es Ratzinger, dice el número uno de los Vaticanistas, Benny Lai.

“Fue en ese momento que todos intuyeron con quien tendrían que vérselas”

Hasta 2005 todavía había alguno que esperaba que el primer Ratzinger, a quien se consideraba más progresista, hubiera regresado. Pero no fue así. Ya en la época del Concilio mucho cometieron un error garrafal al interpretar que Ratzinger era un teólogo progresista. También pensaba de ese modo el cardenal Giuseppe Siri. “La primera vez que le vi no tuve una buena impresión” Pero después Ratzinger demostró que era diferente del hombre con el que lo habían etiquetado inicialmente. Y es este cambio lo que todavía causa fastidio fuera y dentro de la Iglesia.

Desde aquel discurso a la curia romana hasta nuestros días “el pensamiento de Ratzinger” se ha manifestado en múltiples maneras, yendo a desencadenar la reacción indignada de diferentes mundos. “Por supuesto”, dice sin embargo Benny Lai, “hay que reconocer que Ratzinger parte en desventaja en comparación con Wojtyla, porque para él las multitudes no tienen una función terapéutica, como la tenía para el Papa polaco” Pero el problema está en el origen. Con multitudes o sin ellas, son los contenidos los que molestan y generan aversiones. Incluso en el caso de los sacerdotes pedófilos: ¿Cuánto fastidio provoca dentro de la Iglesia, el hecho de que Ratzinger continúe insistiendo en el celibato de los sacerdotes?

Sin embargo, el Papa no se inmuta. Como lo hizo cuando le negaron la oportunidad de hablar en La Sapienza. No se presentó en el aula magna, pero igualmente envió su discurso y dejó una señal: “No queremos imponer la fe”, dijo. Y fue titulado por todos los periódicos. Y lo mismo ocurrió cuando se fue a África. Dijo que el SIDA no puede superarse con la distribución de preservativos. Ábrase el cielo. La intelectualidad secular de media Europa lo atacó.

Sin embargo había dicho algo justo: para combatir el SIDA es necesario una educación del hombre que lo lleve a considerar su propio cuerpo de un modo diferente. Lo opuesto, en resumen, a una concepción narcisista y autorreferencial de la sexualidad.

Otra reacción importante a Benedicto XVI se había producido antes, en Ratisbona. Habló de la relación entre fe y razón. Tocó el nexo existente entre la religión y la civilización, explicando que tratar de convertir mediante el uso de la violencia es una conducta contra la razón y contra Dios. La cita de una frase de Manuel el paleólogo, según la cual Mahoma introdujo solamente “cosas malvadas e inhumanas, como la de extender la fe mediante la espada” desencadenó la indignación del mundo musulmán. “Esa página”, explica Piero Gheddo, misionero, periodista y escritor del Pime, es sintomática de lo que significa este pontificado. Parte del mundo musulmán reaccionó con indignación. Sin embargo, las palabras del Papa se mantuvieron. Porque no se puede escapar a sus palabras. Y, de hecho, su discurso dio sus frutos. Hace un año, por ejemplo, estuve en Bangladesh. Allí varios musulmanes se hallan trabajando sobre las palabras del Papa, en particular, sobre la relación que debe haber entre fe y razón.

Ratzinger no hiere solamente cuando habla, sino también cuando toma decisiones que impactan directamente en el corazón de la vida de la Iglesia. Entre estas se incluye la firma del Summorum Pontificum que liberalizó el rito antiguo y que revoca la excomunión de los obispos lefebvristas. La restauración de la misa antigua ha provocado reacciones, sobre todo en Francia. “¿Qué se les puede decir a los franceses que temen que el Summorum Pontificum marque un retroceso respecto a las grandes ideas del Concilio Vaticano II?” le preguntaron los periodistas al Papa en septiembre de 2008, a bordo del avión que le llevó a París. “Es un temor infundado”, dijo el Papa “porque por motu proprio se trata simplemente de un acto de tolerancia, con fines pastorales, para personas que han sido formadas en esta liturgia, la aman, la conocen, y quieren vivir con aquella liturgia”

La acusación es siempre la misma: el Papa quiere retornar a la época preconciliar. Por lo tanto, está contra la modernidad. Es el mismo cargo que le formularon muchos, cuando el Papa revocó la excomunión a los cuatro obispos lefebvristas.

También, en este caso, Ratzinger respondió explicando: por una parte “no se puede congelar la autoridad del magisterio de la Iglesia al año 1962” y por la otra les dijo, a los que se presentan como los grandes defensores del Concilio, que “quién quiere ser obediente al Vaticano II, debe aceptar la fe profesada a través de los siglos y no puede cortar las raíces que le dan vida al árbol”.

El Concilio Vaticano II retorna siempre. Haber revocado la excomunión a los lefebvristas representa para el mundo judío una vuelta a un pasado hostil. Entre los cuatro obispos lefebvristas se halla Richard Williamson, negador del Holocausto. Benedicto XVI se ve obligado a repetir un concepto que para él es obvio, a saber, que de ninguna forma respalda la posición del obispo. Pero se entiende que parte del mundo judío no se halla satisfecha. Por otra parte, desde su visita a Auschwitz y del viaje a Tierra Santa, diversos rabinos de importantes ciudades, especialmente europeas, vienen criticando a Ratzinger por considerar insuficiente la mayor parte de las palabras que dedica a los judíos. Del alemán Ratzinger quieren más, aunque se trate de uno de los teólogos que más ha trabajado para el acercamiento con el judaísmo. No obstante, a pesar de las presiones, el Papa continúa su camino con la decisión de comunicar, y pocos días antes de su visita a la sinagoga de Roma, firma un decreto sobre las virtudes heroicas de Pío XII, último trámite antes de su beatificación.

El mundo judío reacciona. Pero el Papa ya lo decidió, y en la sinagoga repite un concepto vertido en varias ocasiones: “La Sede Apostólica desarrolló una acción de rescate de los judíos, a menudo oculta y discreta”

Existen complicaciones con los anglicanos. También hay un mundo protestante que no incluye Ratzinger. Es de noviembre del año pasado la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus, por la que los grupos de anglicanos que lo deseen podrán regresar con Roma. El Papa explicó el gesto como una respuesta a una solicitud formulada expresamente por los mismos anglicanos. Sin embargo, muchos de estos e incluso una parte de la Iglesia Católica no le entendieron y le han acusado de saber cómo pescar “solamente a la derecha” o en los sectores de la cristiandad descontentos con las derivaciones progresistas y liberales de sus propias Iglesias. El primero de febrero último el Papa respondió a las acusaciones. Y a los obispos de Inglaterra y Gales recibidos en la visita “Ad Limina”, les dijo: “Les pido que sean generosos en el cumplimiento de las directivas de la Constitución Apostólica para asistir a los grupos de anglicanos que desean entrar en plena comunión con la Iglesia Católica. Estoy convencido de que estos grupos serán una bendición para toda la Iglesia”

Dice Piero Gheddo: “He viajado por el mundo y he conocido diversas realidades anglicanas. ¿Por qué quieren volver a la comunión con Roma? Porque una Iglesia que se abre al mundo de un modo desconsiderado, aceptando el ordenamiento sacerdotal femenino y el matrimonio homosexual no tiene sentido”

El Papa se esfuerza por salvaguardar una Iglesia anclada en la verdad y es por eso que lo hostilizan por doquier.

Fuente: Blog: I SEGNI DEI TEMPI
Post: Benedetto, cinque anni sotto attacco
Link: http://segnideitempi.blogspot.com/2010/03/benedetto-cinque-anni-sotto-attacco.html

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