20 de julio de 2010

Post pos homomonio

Hagamos este post pos homomonio así voy cerrando el tema y me dedico a leer la revista Empresa de ACDE donde a partir de este mes soy socio (voy a tener que hacer una entrada “¿porque soy socio de ACDE?”).

Me quedaron muchas reflexiones después de lo de la semana pasada, la primera es que el post que había hecho era muy duro con la manifestación y me lo recriminaron varios en los comentarios y en persona. Debe ser cierto, sostengo que mi argumento contra la marcha era que la medida no era útil, a pesar de esto participé a mi manera poniendo la convocatoria en este blog y yendo a misa ese día. Mirando a la distancia puede tener consecuencias positivas, pero las dejo en manos de la Providencia, no se si se le puede “sacar provecho”

Lo que si debería enmendar es el comentario acerca de los obispos, cada uno desde su lugar hizo el esfuerzo de decir no a su manera y no soy quien para juzgarlo. Debe ser que tengo otro estilo, algo más beligerante y que me puso malo el uso político que le querían dar al asunto.

Mi preocupación ahora se centra en dos cosas: en la educación y la objeción de conciencia. Algunos me comentaban que el despropósito legal del asunto lo iba a llevar a la Corte Suprema para ser revisado, pero no centraría ahí muchas esperanzas, donde hay que trabajar es en los contenidos de educación que nos van a llegar en breve a los colegios planteando que el Magisterio de la Iglesia es una abominación. Esa es la batalla ahora para los padres.

Además habrá que ver si hay jueces con agallas para apoyar la objeción de conciencia en estos temas, tanto de padres como de funcionarios de registro civil, en el país donde un tema como la familia se dibuja en tres meses de ruido, la fortaleza de las instituciones y los lideres de contención son la clave para salvar el día.

Algo notable que leí por ahí fue que había quien comparaba en estos términos la sanción a Alessio: “Cosas incomprensibles de la jerarquía eclesial: Si estás CONDENADO por la justicia por delitos de lesa humanidad o por abuso de menores, no pasa nada. Si te pronuncias a favor del matrimonio igualitario, te prohíben dar misa y casar. Lastimoso...”.

Acto seguido el propio Alessio se quejaba de ese modo, no recuerdo donde, y se me ocurrió una idea: proponerle que se tome un lustro sabático de reflexión y oración para repensar la encíclica Humane Vitae y definir si sus exabruptos televisivos no son un lugar cómodo desde el cual puede definirse a si mismo como víctima. Además lo llamaría a revisar la diferencia entre la condena del pecado, el perdón, la penitencia y el escándalo. No me hago ilusiones, calculo que va a seguir su ronda mediática fascista celebrando cada tanto misas con cámaras hasta que decida crear su propia iglesia.

Creo que en este tema del homomonio, más allá de que hay que respetar el camino espiritual que hace cada uno dentro de sus limitaciones, lo que si es importante es que los que tienen la capacidad de ser maestros para muchos lo hagan en comunión con la Iglesia. Reclamo para mi indulgencia que no tengo un especial interés en ver a mi “popia tropa” o buscar herejes por doquier, me doy cuenta de que lo peor no está en los demás sino que aparece patente cada vez que me acerco a la eucaristía y que esta ley lo es en Argentina por la mediocridad de los que deberíamos haber hecho más.

2 comentarios:

  1. Estimado: La lectura espiritual que hace es completamente válida y (creo) todos tenemos que hacerla. Ahora bien, también hay que hacer una lectura socio-política y desde ese punto de vista sí pueden señalarse errores, omisiones, silencios, etc., especialmente en personas públicas (y con responsabilidad sobre numerosas otras personas, como los obispos) cuyas acciones, omisiones, silencios, etc. uno puede lícitamente juzgar. Lo que no pueden juzgarse son las intenciones, que sólo Dios las sabe; pero la responsabilidad de un pastor para con su rebaño, por supuesto que sí. Algunos textos tomados de la Lumen Gentium:
    "Los seglares, como todos los fieles cristianos, tienen el derecho de recibir con abundancia de los sagrados Pastores, de entre los bienes espirituales de la Iglesia, ante todo, los auxilios de la palabra de Dios y de los sacramentos; y manifiéstenles, con aquella libertad y confianza propia de hijos de Dios y de hermanos en Cristo, sus necesidades y sus deseos. En la medida de la ciencia, de la competencia y del prestigio que poseen, tienen el derecho, *y en algún caso la obligación*, de manifestar su parecer sobre aquellas cosas que dicen relación al bien de la Iglesia."

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  2. Hola, Javier. Desde la experiencia de España te digo que las manifestaciones sí son importantes, y que cuanta más gente vaya mejor. Si no se convocan o va poca gente parece que las quejas contra el matrimonio gay o el aborto o la eutanasia son cosa de unos cuantos chiflados de parroquia, es importante dejar claro que hay una mayoría social en contra y que en el futuro los políticos tengan cuidado con lo que hacen.

    También te digo, desde nuestra experiencia, que es importante hacer una piña con los Obispos. Habrá sacerdotes más listos, más santos y más valientes que ellos, seguro, pero ellos son los Obispos, y muchas veces no vemos el acierto de sus decisiones hasta que ha pasado mucho tiempo.

    En fin, toda esta situación tiene algo muy bueno: es una llamada de responsabilidad a los padres católicos, como tú apuntas en tu post. No basta con llevar a los hijos a un buen colegio de frailes o monjas, no basta con llevarles a catequesis a la parroquia, es preciso hablar mucho con ellos y hacerles comprender las cosas si uno no quiere que a los 16 años vengan con ideas raras. Al menos, esto es lo que yo he visto aquí en España.

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