20 de octubre de 2010

¡A liberar los libros de texto!

Con interés leí el otro día el artículo de OER en el blog de Creative Commons.

Resumiendo. Una eco activista devenida en evangelista de libros de texto bajo licencia CC para tutti i fiocchi. Muy lindo el asunto y el alcance que le quieren dar. Es un principio lleno de incertidumbre pero que promete. Los docentes de la sala me dirán que ellos confían más en las editoriales y en que el Ministerio defina los contenidos, pero me apuro en contestar que “¡Nos salve Tutatis de las imprentas y los ministerios ¡”

No me cuesta imaginar cómo llegamos a los que representa hoy tener en manos de nuestros hijos un colorido libro lleno de nada y heraldo mensajero del pensamiento único. Pasar a un modelo donde el docente elige lo que quiere dar a sus alumnos consignando el resultado de las evaluaciones como evidencia del seguimiento del programa me parece una meta demasiado alta para la docencia actual, porque entraña dos inconvenientes muy grandes:

  1. Conocimiento de plataformas digitales y verdadero empeño en administrar los contenidos a impartir
  2. Sacar a las editoriales del círculo vicioso de facturar millones con libros obligatorios a través de generosas dádivas para los encargados de dictar el contenido.

La plataforma tecnológica para montar algo de este tipo no es complicada y existe a la sombra de cada máquina de fotocopiar que hay en todo colegio o universidad. La idea es volcar todo el contenido textual a una plataforma cerrada de acceso para la comunidad educativa y de ahí en más exigir la lectura de los textos en el formato a gusto de los alumnos: impresiones en tapa dura con costo, las fotocopias de toda la vida, la impresión casera con litros de tinta de impresora y la lectura en la pantalla.

El único problema está en que el docente tiene que ser el que elige y determina los contenidos porque sino vamos a terminar en una plataforma universal y tibia donde el lobby de “los panaderos que no quieren que se hable de pan saborizado” y otros tantos van a pelear para lograr que sus contenidos sean los universales poniendo sus intereses por sobre el deber de enseñas de padres y docentes. El peligro de encontrarnos con textos que eviten o censuren los panes saborizados es grandes, la respuesta es la participación de los padres en el control de los textos.

La democratización/digitalización de los textos no es la amenaza, es la oportunidad.de hacer del docente un actor dentro del aula. Un actor que se ve obligado a hacer algo más que seguir el manual que le dicta el ministerio. Me consta que ya existen muchos docentes así, estaría bueno que además cuenten con la herramienta.

Recomiendo condimentar esta idea con el texto de la Junta de Educación Católica.

1 comentario:

  1. Me encanta tu visión de muchas cosas! Muy buen post.

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