Hay un par de anécdotas adicionales que complementan las dos entradas anteriores.
La primera es la importancia de contarles que Pomi no camina muy bien porque el raspón del tobillo izquierdo lo tiene realmente mal. Es un raspón profundo y molesto que no le va a dar autonomía hasta que se seque un poco y podamos sacar el vendaje, apelamos a la buena cicatrización Pincemin y oraciones a Santo Tomás de Aquino. Debido a esto ayer nos fuimos a alquilar una película al video club con la ayuda del cochecito de Luni.
Fue muy emocionante el reencuentro de Lucas de la esquina con Pomi. Lucas es mayor que Pomi pero le tiene un gran afecto y junto con Fran – el de la casa donde Santi hizo de crash test dummie contra un vidrio, el último “sangre en el blog”- ya son de la casa. Ese mismo día habíamos ido en bicicleta hasta la plaza y lo llevábamos a Lucas con nosotros, para él el día de ayer fué duro y solo se cerró con sonrisas una vez que pudo ver al machacado.
Por portarse bien en el tomógrafo y en la clínica, Pomi recibió regalos de distintos colores. El padre tiene mayor interés en esperar que se cure para molerle los panes a patadas por haber cruzado la calle sin mirar.Más que pequeños ponis sobre un arco iris de felicidad chillona tengo en la cabeza la imagen de Homero Simpson tomando a Bart del cuello al grito de “¡Pequeño demonio!”.
Otra clave emocionante fue lo afectado que estaba Santi que fue testigo privilegiado del accidente y que cuando lo visitó en la clínica a punto estuvo de derramar lágrimas. Junto con Inés y Luli le habían hecho unos dibujos que estaban sobre la chimenea debajo de la Sagrada Familia que nos regaló Amachi. Les dejo copia del dibujo donde se ve claramente a Santi recibiendo a un colorido Pomi mientras una moto amenazante pasa por la calle. No se si les dije antes: Santi dibuja muy bien












