9 de febrero de 2011

La soledad de Ens

¿Están leyendo la serie de Soledad de Ens? A mi anoche me agarró con una reflexión inconclusa relacionada con el post de la Soledad III. En esa nota Ens nos deja colgando aquello de que la soledad y su misterio no viene por el lado de la esencia social o trinitaria de la persona.
Por eso me parece que no es por allí por donde se encontrará el sentido de la soledad. Y, como suele ocurrir con otras cosas muy graves, seguramente habrá que ir a un ámbito decididamente paradojal para tratar de entender si es posible que la misma cosa penosa que nos sume en la nada es la cosa buena que nos da el gozo mayor, y en qué sentido, como parece, lo mismo que puede volvernos bestiales es lo que podría asemejarnos a los dioses.
Para mi -antes de que Ens termine su serie- el asunto viene así: el problema de la soledad es que en ella la posibilidad de no recibir respuesta es un miedo real. No hablo de aquel que es realmente solitario y que se encuentra olvidado de todos, ese está desahuciado y perdió la esperanza y ese es el verdadero mal. Un mal muy superior que la soledad y que anterior a ella.
El problema está en que quien en conciencia, se sumerge en la soledad para luego transformarla en virtud y entrenamiento para el alma. Lo hace poniendo en juego uno de los peores miedos: la posibilidad de que en el silencio la respuesta divina no se haga presente.
image
Si dejo el mundanal ruido que me imponen mis deberes de estado y que asumo con una mezcla de desprecio y afectación, pasa que me encuentro solo con el Creador y con mi alma, la soledad buscada se transforma entonces en mi apuesta para no estar solo nunca más.
Pero pensándolo mejor…. aquel que decide enfrentar la soledad y templar su alma, debe tener antes el regalo de la Fe. Creo que me adelanté y mal, voy a ver como sigue la historia y mientras tanto subo unas fotos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...