5 de febrero de 2011

“Me extraña de vos, que te decís tan bueno y vas a misa los domingos.”

A todos nos va a pasar en algún momento y no vamos a tener más respuesta que permanecer beodos frente a nuestras propias cavilaciones, en algún momento vamos a encontrar esta frase en el camino:
“Me extraña de vos, que te decís tan bueno y vas a misa los domingos.”
A mi me llegó en algún momento este premio inmerecido y pude balbucear algo como aquello de que “ los que vamos a misa somos los que más lo necesitamos”. Pensando a la distancia me parece que recibir ese halago no fue algo merecido sino que responde a una ecuación que todos nos tenemos que hacer cuando en la vida nos encontramos con alguien que se siente en su deber de ponernos como mal ejemplo.

Testimonio

Como dijo un amigo, es importante que en ese momento hagamos el diguiente planteo: "¿Qué haría yo si el que me está interpelando de esa manera requiere de mi testimonio para salvar su alma ahora".

Lo cómodo es buscarse un lugar desde donde borrar a esa persona del planeta, justificando el egoismo en la traición o el despecho. Pero la vida del cristiano pide algo más ¿Qué estás dispuesto a dar por la salvación del alma del prójimo?, a mi la Providencia me viene enseñando estos días que esa frase no es un reproche, es un pedido de auxilio.

2 comentarios:

  1. Breve, conciso, preciso: gracias por compartirlo Xav.

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  2. La verdad Javier, me extraña que vos escribas un post así...y eso que siempre te haces el bueno y decis que vas a misa los domingos, jajaja

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