20 de junio de 2011

A juzgar mi viga

Arranqué la mañana con mate -como corresponde - y leyendo el Evangelio de hoy. Cito textual para que no haya mezcla.
Evangelio según San Mateo 7,1-5.
No juzguen, para no ser juzgados.
Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.
¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: 'Deja que te saque la paja de tu ojo', si hay una viga en el tuyo?
Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Termine la lectura y puse el twitiriteo correspondiente en identi.ca


Después hice una anotación en la agenda que estoy usando para dibujar con fibra negra. En la Agenda dejé plasmados las tres cavilaciones que me surgen como más notables de la lectura de este Evangelio:

  1. En un área o defecto determinado puedo llegar a ser juez, es difícil pero es posible.
  2. Hay que trabajar la viga de cada uno, ese es el mensaje -más fuerte que el "no juzguen"-. En particular hay que juzgarse a uno mismo.
  3. Trabajo en mi viga y luego juzgo, hay esperanza, puedo lograrlo.

Por último en esa misma página hice una anotación marginal que dice "¿los santos juzgaron y condenaron con criterio?" pero donde dice criterio creo que debería ir "justicia".

Después lo discutí con mi consorte, que no estaba de humor porque lo reté a destiempo a Santi. Como otras veces no entendía mi punto de vista que juzga demasiado rebuzcado, ella se orienta siempre a lo importante de la cuestión.

Para mas detalle del tema me fuí a a la Suma (Gracias Hernán, de nuevo)

¿Es lícito juzgar?
Respondo: El juicio es lícito en tanto en cuanto es acto de justicia; mas, como se deduce de lo dicho (a.1 ad 1.3), para que el juicio sea acto de justicia se requieren tres condiciones: primera, que proceda de una inclinación de justicia; segunda, que emane de la autoridad del que preside; y tercera, que sea pronunciado según la recta razón de la prudencia. Si faltare cualquiera de estas condiciones, el juicio será vicioso e ilícito. Así, en primer lugar, cuando es contrario a la rectitud de la justicia, se llama, de este modo, juicio vicioso o injusto. En segundo lugar, cuando el hombre juzga de cosas sobre las que no tiene autoridad, y entonces se denomina juicio usurpado. Y tercero, cuando falta la certeza racional, como cuando alguien juzga de las cosas que son dudosas u ocultas por algunas ligeras conjeturas, y en este caso se llama juicio suspicaz o temerario.

Debería ir también a la Catena para ver los comentarios de los padres, pero creo que con todo esto una pregunta y un argumento que tengo con este Evangelio estarían bien documentados, el punto es este:

Entiendo que mi viga tengo que trabajarla, ese es el primer mensaje y el más importante de este Evangelio, pero para mi es falsa esa tendencia de leerlo para justificar únicamente el "no juzguen".

Listo, el Evangelio dice "no juzguen" cerramos el Libro y a la lona.

No, también es importante trabajar mi viga para ser justo en mis juicios y ese es el objetivo final. Tengo que juzgar y tengo que hacer mi esfuerzo por ser justo.Me puede ir la vida en lograrlo, pero ese es el camino de Santidad y centrarse en el "no juzgen" me parece que es lavarse las manos.

¿Cómo lo ven ustedes?

3 comentarios:

  1. Me parece que San Pablo no hubiera estado de acuerdo. Fijate en 1 Cor 4.

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  2. Fijate lo que dice ahí mismo en el resto de ese capítulo,

    San Pablo si emite juicio y no sólo sobre los corintios, sino que también lo hace acerca de él mismo y de Apolo, a lo mejor tengo que explorar donde está la diferencia entre el juicio de Dios y el de la conciencia, que nada le reprocha a Pablo.

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  3. bueno... no lo veo así, pero puede ser que tenga una viga en el ojo. :-)

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