26 de julio de 2012

El rey de los terrores

Me lo pasó CP como adjunto en un correo es del señor de la foto, pero yo hice la búsqueda y encontré el texto en la página de et voila!.

El texto tiene una intro un poco peculiar del recopilador Tollers, cargando tintas contra “los progres” donde yo cambiaría “los progres” por los “que quieren vaciar a la muerte o no hablar de ella”. A la Santa Madre Iglesia le corresponderá definir si les cabe a estas gentes “que quieren vaciar a la muerte o no hablar de ella” el mote de herejes.

Va la intro para ilustrarnos:

Me costó encontrar una versión íntegra de la famosa oración fúnebre del canónigo Henry Scott-Holland (sí, el amigo de Chesterton y Belloc): ha sido despedazada por los progres de toda laya, sean anglicanos o progresistas. Se suele citar sin el título original (El rey de los terrores) sino bajo otro: "La muerte no es nada"; y así, con las mangas y capirotes que quedan, se consuelan ante la muerte con una mentira, con el sermón censurado. Pero la pieza tiene dos aspectos, y se trata de integrarlos: el horrible y el consolador, el atemorizante y el que nos da esperanza. Claro, no es cosa que puedan entender los progres, pero la verdad consuela, mucho, muchísimo más, que las paparruchadas light de los pasteleros.

Pero lo que yo quería en esta nota era traerles el texto porque me parece muy bueno. Habría que imprimirlo y llevarlo a todo velorio para leerlo a viva voz junto con el Credo –la oración encomendada a todos sus nietos por mi abuelo Roberto en ocasiones de acompañar a un difunto y su familia-. Es un texto que todavía no terminé de leer pero que me llamó la atención porque hace un balance justo entre la rebelión, la esperanza, la certeza y el dolor que nos provoca la muerte

¡Lean!

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