18 de julio de 2013

100 días del Papa Francisco - No guiarse exclusivamente por "los gestos" del Papa Francisco, ¿Qué son esos gestos? ¿Cuál es la relevancia que tienen?

En el contexto de mi entrada acerca de los primeros 100 días voy tejiendo los cabos sueltos que había dejado en la citada entrada, seguimos con el tema de los gestos. Decía en el resumen: no guiarse exclusivamente por "los gestos" del Papa Francisco, ¿Qué son esos gestos? ¿Cuál es la relevancia que tienen?

¡Tanto nos hablaron de los gestos! Ya llegaron a categoría de magisterio informal con posibilidades interpretativas múltiples. En el diario La Nación los compilan detalladamente según puedan aparecer o no en la portada por su impacto. Los hay de todos colores y para todos los gustos, pero apuntan siempre a algo que es constitutivo del ser personal del Papa, apuntan a cimentar su fama de sencillez.

Cuando escribí sencillez en el párrafo anterior me preguntaba ¿Por qué no, "humildad"?...  no lo tengo claro. Para dilucidarlo debería sentarme con Pieper y con un bisturí que me permita entender que tiene adentro el corazón del Papa.Pero el hecho es que los "gestos" están ahí y la prensa nos pasa -machaconamente- la cuota diaria. Puede ser una escuela favorecida con un regalo, un llamado a un amigo, una carta al dentista, un salto más sobre el estándar de seguridad que Benedicto XVI aceptaba, un adorno menos en el Vaticano.


¡Son incontables!

¿Benedicto XVI no los tenía? Sin duda que si, pero con Francisco es mucho más fácil vender, sobre todo en Argentina. A mi me gusta pensar que son parte de la persona, me resulta de lo más creíble el cierre de esta entrevista “Estoy en paz”: Francisco donde un viejo conocido de Bergoglio nos intruye:
¿Su incisivo mensaje no corre el riesgo de quedar oscurecido por sus gestos?
Él tiene esos gestos no pensándolos demasiado, simplemente porque es así, porque pertenecen a su personalidad y no la va a cambiar. Es difícil que sus gestos conspiren contra él porque todo el resto mantiene una congruencia. Sus gestos son naturales, no están hechos a la medida.
Pero estos gestos tienen una historia detrás…
Hoy la gente se asombra por estos actos y no los comprende demasiado bien. Para quienes tenemos la gracia de conocerlo hace años no nos sorprendemos. Hace 20 años, cuando lo conocí, comencé a ver sus gestos y también me impactaron muchísimo. No quiero imaginar lo que será para el europeo. La verdadera santidad de Francisco radica en su gran humanidad. Es capaz de llorar con un enfermo, su profunda humanidad y su conocimiento de la humanidad del otro lo hacen realmente un santo.
Es un poco arriesgado con su propuesta de la santidad en vida del Papa, pero es clarividente en reconocer que un estilo de gobierno con esos "gestos" va a tener un doble impacto en una mentalidad no argentina. El primer encuentro con esta realidad es que el otro queda estupefacto o cuando menos sorprendido, mientras que minutos después se abre en la cabeza del sorprendido la necesidad de entender las motivaciones últimas. En el caso de un Papa como autor, esta segunda parte del trabajo es muy relevante.

Sabiendo que los gestos del Papa Francisco surgen de una personalidad y no tienen un plan premeditado uno estaría tentado a dejar de leer las noticias del Papa en La Nación y pasar directamente a temas más jugosos interponiendo un "¡Bof!" escéptico. Pero no hay que olvidar que el registro metódico y su repetición constante está despertando muchos corazones que estaban dormidos.

Eso es lo bueno.

Y como bueno hay que escarbarlo y buscarle la vuelta. Mi propuesta es tomarlo como dato de la realidad, utilizarlo como barómetro de la papolatría franciscana de la portada de los diarios, medir con ellos la atención del Papa para con Argentina (y en oposición con el resto del mundo), entender en que momento el Papa Francisco entra en una etapa más tranquila de su ministerio y categorizarlo en dos tipos distintos:
  1. Gestos que solo surgen de modo espontaneo.
  2. Gestos con mensaje implícito u oculto
Esta división en categorías también tiene que disparar una valoración de las consecuencias de cada gesto, no necesariamente todo sea para bien. Me pregunto a veces si sacar el trono o la muceta es algo trivial y me gustaría charlar con alguien para entender porque van cayendo en la Iglesia, costumbre y formas que tienen cientos de años de vida. Ya se que en eso no se juega la salvación del alma, y que el despojarse de atavismos no tiene nada que ver con la Tradición, pero tampoco hay que dejar de sopesar estos cambios. No vaya a ser que la Iglesia termine siendo una ONG.

Cerrando el tema me voy ahora a La Nación a ver la última de Francisco para aplicarle este esfuerzo de lectura. De paso me informo, seguro tiene cerca alguna otra noticia sobre los gays o el aborto.

PS: La foto de la nota es horrible, lo se, pero me permite enlazar una noticia de Página12 que habla bien del Papa. Cuando pasa eso Gramsci se retuerce en su tumba y me surgen 10 sonrisas socarronas automáticas.

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