25 de julio de 2013

Lumen Fidei - Encíclica a cuatro manos y una lectura

Terminado, leí Lumen Fidei de cabo a rabo en español. Leerla en español debe ser la mejor manera de entender al Papa Francisco porque, si bien habla italiano y la encíclica tiene su original en latín, es irrenunciable que su mente sigue trabajando en español.

Uno de mis desafíos era reconocer cada autor a medida que leía.

El ejercicio de este estudio fue un ejercicio raro, muchas veces me encontré enfrascado en reconocer el autor, sin hacer pié en el contenido real del mensaje. Eso puede darse por dos motivos: o tuve un pecado grave de orgullo intelectual, que nubló mi mirada; o los estilos y los sentidos de lo dicho por los dos autores son fáciles de distinguir para cualquier neófito como yo.

Voy a confesarme igual, pero creo que el motivo es el segundo, o una mezcla de ellos.

Puestos a considerar la encíclica Lumen Fidei como un todo, podría resumirlo como una catequesis muy clara acerca de la Fe. Le sumaría a esta lectura el sermón del Bautismo de Agus que nos diera el Padre José hace ya un par de años, y cuya visión de la nueva vida de la Gracia es muy consoladora.Con esos dos elementos solo nos queda ser santos iluminados por la fe.

Marcaría como notable los cuatro elementos de la fe detallados en 47 Unidad e Integridad de la Fe y también el punto 28 cuando dice:
"28. Una expresión eminente de este descubrimiento del amor como fuente de conocimiento, que forma parte de la experiencia originaria de todo hombre, se encuentra en la concepción bíblica de la fe. Saboreando el amor con el que Dios lo ha elegido y lo ha engendrado como pueblo, Israel llega a comprender la unidad del designio divino, desde su origen hasta su cumplimiento."
También me quedó de la lectura del 22 La forma eclesial de la Fe, una pregunta grande acerca del ermita y su vida eclesial.

Me quedó fuerte eso de 33 de "una nueva inteligencia" que habla de la mente abierta del que tiene Fe. Ese es un valor muy caro para los que leyeron el Compendio de la DSIC donde toda la propuesta es que el hombre tenga una nueva visión de lo real, una visión más real de la realidad.

Resumiendo - y hago estas apreciaciones sin haber leído críticas o resúmenes de otros autores- me gustó como encíclica y me llevo muchas cosas para pensar, en particular con las necesidades de ver y oir para entender la Fe. También con la certeza de que esta encíclica se relaciona profundamente con Fides et Ratio, que no tenemos que olvidar y que deberíamos releer ahora.


Por el lado de las diferencias de estilo me pareció claro que los párrafos tienen cada uno de ellos un autor distinto, el trabajo está en reconocerlo y no me resultó dificil. Cuando vean una apreciación estética -en 12 por ejemplo, con eso de la luz- es probable que se trate de Benedicto XVI.

Cuando vean el verbo tocar - lo conté entre 12 y 13 veces en el texto- es cantado que el Papa Francisco está ahí atrás. Así como Benedicto XVI deja como enseñanza la verdad y realidad de las cosas, así el Papa Francisco marca la importancia de las relaciones entre las personas.

El Papa Francisco, que escribió mucho en esta encíclica; también tiene apreciaciones positivas acerca del mundo, hay unas cuantas referencias a cuestiones como las de 18 donde "dscubrir cuánto ama Dios a este mundo" hablan de una mirada benevolente e inclinada hacia lo humano. Creo que es una marca bien Bergoglio.

Creo haber reconocido algunos párrafos donde hay mezcla de autores, pero no estoy seguro. Lo que si pude hacer es marcar una palabra o frase por párrafo, pero listarlas acá sería aplastante e inútil. Hagan el ejercicio como para poder sintetizar y seguir cuando hagan la lectura.

Un cierre para este post lo haría con la visión de que los autores son muy distintos y con un comentario que sabrán ustedes entender como una cuestión estética o de capacidad mental mía: me resulta mucho más sencillo de leer el Papa Emérito que el Papa Reinante.

Donde Benedicto XVI desarrolla los temas con sencillez y fuentes, el Papa Francisco nos trae introducciones como las de:
26. En esta situación, ¿puede la fe cristiana ofrecer un servicio al bien común indicando el modo justo de entender la verdad? Para responder, es necesario reflexionar sobre el tipo de conocimiento propio de la fe. Puede ayudarnos una expresión de san Pablo, cuando afirma: « Con el corazón se cree » (Rm 10,10). En la Biblia el corazón es el centro del hombre, donde se entrelazan todas sus dimensiones: el cuerpo y el espíritu, la interioridad de la persona y su apertura al mundo y a los otros, el entendimiento, la voluntad, la afectividad. Pues bien, si el corazón es capaz de mantener unidas estas dimensiones es porque en él es donde nos abrimos a la verdad y al amor, y dejamos que nos toquen y nos transformen en lo más hondo. La fe transforma toda la persona, precisamente porque la fe se abre al amor. Esta interacción de la fe con el amor nos permite comprender el tipo de conocimiento propio de la fe, su fuerza de convicción, su capacidad de iluminar nuestros pasos. La fe conoce por estar vinculada al amor, en cuanto el mismo amor trae una luz. La comprensión de la fe es la que nace cuando recibimos el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da ojos nuevos para ver la realidad.
Una vez terminada la lectura tenemos que atar tantos cabos que solo entender eso de las dimensiones ya es trabajo suficiente para un año. ¿Son las dimensiones excluyentes? ¿Son propias del amor o de la persona humana? ¿Es la apertura al mundo una dimensión propia del hombre o una adquisición reflejo de Dios?.

Eso fue lo que más me costó del leer al Papa Francisco, siempre y cuando haya reconocido correctamente su puño en este párrafo. Si vuelvo a mis notas y recuerdo algo más hago un post complementario.

Ahora me voy a leer lo que dijeron otros...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...