26 de septiembre de 2013

La subsidiariedad en la empresa, "La vocación del lider empresarial, una reflexión"

Sigo los pasos que me propone María Marta Preziosa a cada una de mis preguntas, leí entero el documento La vocación del lider empresarial, una reflexión de la comisión de Justicia y Paz en torno al liderazgo moral.

Al principio el documento es algo pesado por su insistencia en detallar las motivaciones del documento y sus fuentes. Pasa esto en general con los documentos surgidos de profesionales de la DSIC (¿existe esa gente?), les sale la veta docente y se ven obligados a machacar nuevamente con los valores fundamentales de la DSIC .
Yo lo leí con un dejo de ligereza y con moderada velocidad, estos primeros conceptos que me son totalmente familiares. Ver, juzgar, actuar, dignidad de la persona, bien común, justicia y sabiduría del líder, vida dividida, etc.

Por la mitad del documento llegué a lo que me interesaba: la creación de estructuras subsidiarias.
Como es relativamente corto, lo pego directamenente.

47. Creación de estructuras subsidiarias : El principio de subsidiariedad está arraigado en
la convicción que, como imágenes de Dios, el desarrollo de los seres humanos implica el mejor uso posible de su inteligencia y libertad. Nunca es respeto a la dignidad humana la aplicación de limitaciones innecesarias o de supresiones de la inteligencia o de la libertad. El principio de subsidiariedad reconoce que en las sociedades humanas, existen comunidades más pequeñas dentro de otras más grandes. Por ejemplo, una familia, como una comunidad, es parte de un pueblo o una ciudad y ésta, a su vez, forma parte de un país, estado o provincia, y luego una nación, y así sucesivamente. El principio sostiene que no debe ignorarse arbitrariamente la libertad y las aportaciones de aquellos que son más cercanos a los efectos. Como señaló el Beato Juan Pablo II “Una 22 estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándola de sus competencias, sino que más bien debe sostenerla en caso de necesidad y ayudarla a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común”. xxxiv (CA 48)
48. El principio de subsidiariedad se aplica tanto a las estructuras estatales como a las empresas. Desarrollamos mejor nuestro trabajo cuando utilizamos nuestra inteligencia y libertad para alcanzar objetivos compartidos y para crear y mantener relaciones adecuadas entre los trabajadores y con aquellos que son atendidos por la empresa. En otras palabras, cuanto más participativo sea el lugar de trabajo, mayor es la probabilidad de desarrollo de los trabajadores. Los empleados deben tener voz en su trabajo, especialmente en el trabajo del día a día. Esto fomenta la iniciativa, la innovación, la creatividad, y un sentido d e responsabilidad compartida.
49. El principio de subsidiariedad presenta importantes planteamientos para los empresarios. Los alienta para que utilicen su poder al servicio de sus colaboradores, incitándolos a que cuestionen si su autoridad atiende el desarrollo de todos sus empleados. Específicamente, la subsidiariedad proporciona tres medidas prácticas para los empresarios:
• Definir claramente la esfera de la autonomía y los derechos de decisión de cada nivel de la empresa, de la forma más amplia posible. Deben establecerse límites que no excedan las habilidades de las personas o de los grupos para acceder a la información necesaria para tomar la decisión, y por lo tanto, las consecuencias de la decisión no excederán la esfera de la responsabilidad.
• Enseñar y equipar a los trabajadores, asegurándose que tienen las herramientas, la formación y la experiencia adecuadas para desempeñar sus tareas.
• Aceptar que las personas a quienes se ha asignado tareas y responsabilidades tomarán sus decisiones con libertad y después confiar plenamente en ellos y asumir el riesgo de sus decisiones. Las estructuras empresariales subsidiarias deberían, por tanto, fomentar respeto mutuo y responsabilidad, permitiendo que los empleados atribuyan los buenos resultados a su sincero compromiso.
Este último punto, asumir el riesgo de sus decisiones, es lo que diferencia la subsidiariedad de la de legación. Quien delega confiere poder, pero puede recuperarlo en cualquier momento. En dichas situaciones no se insta a los empleados al mismo nivel de excelencia y participación que en contextos gobernados por el principio de subsidiariedad, y es menos probable que aumenten y acepten su completa responsabilidad.
50. Siguiendo el principio de subsidiariedad se confía, entrena y proporciona experiencia a empleados de un nivel más bajo respecto de la extensión precisa de sus responsabilidades, y su libertad de tomar decisiones. De este modo pueden utilizar toda su libertad e inteligencia, y se les permite desarrollarse como personas; convirtiéndose en “co-empresarios”. Para los líderes de cada nivel de la empresa, desde el líder de equipo al director ejecutivo, esto es muy demandante pero también resulta gratificante. Trabajar bajo el principio de subsidiariedad es un llamamiento a limitarse, y a aceptar con humildad el papel de líder servidor
Conciso y detallado, pero con sabor a poco para mi que creo estar recibiendo los desafíos y beneficios de trabajar así, con esta visión.

De esta lectura -que sigue con otros temas- me quedó en la cabeza la necesidad de poner los ejemplos que conozco de un líder o una estructura subsidiarista, María Marta siempre levanta la vara un poco más y hace más complicada la tarea.

En particular me toca actualmente ser el jefe de alguien que se va a retiro voluntario y espero haber actuado como un lider subsidiarista o subsidiario, pero ¿Como habría actuado Enrique Shaw en una situación como esta? ¿Como lo hice yo? ¿Mejor?.

Seguimos con las preguntas.

Nota: Ilustro la nota con el rostro de uno de los coordinadores del documento citado

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