12 de octubre de 2013

Contra Kirchnerum - El impacto en la tecnología


Puedo tener cosas de fondo muy específicas en discusión con la kirchnería:

Puedo no estar de acuerdo con su dialéctica, con su afán de re escribir la historia, con sus confrontaciones, por las leyes contra la familia, sus políticas de estado supervisor, su diseño anti subsidiarista, los negociados y la corrupción, su desprecio e intolerancia por el que piensa distinto, la industria nacional falsa, el fútbol, como mantiene y alimenta los enemigos de la iglesia, su política de impuestos y subsidios, etc,

Pero hay algo que me complica la vida todos los días y que es mucho más práctico que lo anterior.
Que también es más discutible -lo anterior digo-. Se trata de un problema netamente tecnológico.

Hablamos del bloqueo a la importación de tecnología de punta, o de lujo, que me afecta el día a día en el trabajo.

Argentina, para mantener viva su balanza comercial y para –supuestamente – favorecer la industria nacional, bloquea el ingreso de componentes de alta tecnología que no hayan sido fabricados en suelo soberano. Esto está muy bien para algunas cosas, pero también es una palada de tierra más a la falta de infraestructura.

Caso 1 - Tengo entre mis usuarios gente que tiene un poder adquisitivo alto y puede acceder a la mejor tecnología del mundo sin inconvenientes. Mi trabajo incluye instruirlos acerca del uso de esa tecnología y ayudarlos cuando hay problemas; tratando, de que hagan el mejor uso posible de tantos maravillosos aparatitos. Esto es imposible si no puedo adquirir esa tecnología y si no puedo hacer predecible la compra para montar políticas de distribución corporativa con tecnología y soporte.

Caso 2 – Los equipos armados por la industria nacional de la tecnología, no tienen todavía –aclaro lo de todavía- un nivel de fabricación que respete un estándar de calidad alto. Las PC nacionales se hacen con componentes de inferior calidad, con fuentes de energía insuficientes, sin garantía a 3 años y sin certificaciones Energy Star o de calidad del proceso.

Nosotros amortizamos los equipos en ciclos de 6 años, no podemos comprar equipos que no tengan componentes de buena calidad. La incertidumbre total acerca de precios (recargados de facto en un 50%), los plazos de entrega y la vigencia de las garantías hace casi imposible planificar.

Caso 3 – El tercer caso es el más crítico. La restricción a las importaciones es totalmente discrecional y basada en cálculos u operaciones de intercambio informales. Nada claro. Esta informalidad ocasiona que se bloqueen en aduanas componentes de alta complejidad. Servidores, discos rígidos, sistemas de almacenamiento masivo, equipo de comunicaciones, etc.

No tengo datos precisos como si los tengo de los casos arriba citado, pero no me extrañaría conocer que los operadores telefónicos o médicos experimentan los mismos problemas y comprometen unos las capacidad de las comunicaciones (dando un servicio 3G paupérrimo) o los tratamientos de alta complejidad los otros.

Este parece un tema pueril, pero se mantiene desde hace un par de años y su impacto no es solo para comprar y vender componentes (cerraron innumerables empresas que vivían de la tecnología), sino que afecta a la capacidad de los profesionales de contar con la última tecnología y esto -para un país capaz de sobresalir en este campo- es la muerte.

La propuesta es liberar la entrada de componentes electrónicos favoreciendo a los locales con el iva del 10,5 mientras que los de lujo o alta complejidad se cargan con el 21% de todo cristiano.

¿Se animan?


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