19 de noviembre de 2013

Revista Cultura Económica Nro 84 - ¡Leída!



Sigo los pasos que me va marcando María Marta Preziosa

Leí la revista pero lo hice con un ojo en las recomendaciones de Hernán de cara a no manosear la subsidiariedad y arrastrarla en el afán por buscar la Verdad. Pueden leerla completa en este enlace y recomiendo leerla luego de haber hecho un análisis del documento original del documento de la Vocación del Lider Empresarial.

El primer artículo que me cayó bajo el diente es el de “Gobernar y ser gobernado” de Miguel Alfonso Martínez Echevarría. Como primer artículo está muy bien, sobre todo en eso de encaminar las ideas desde la filosofía, haciéndonos entender como Nietsche afecta a las decisiones en el mundo de la empresa. Me gustó como reconoce que la historia de la filosofía moderna encara la tarea titánica de entenderlo todo ignorando la tradición, ignorando que todos tenemos un compromiso con el bien común.

Muy bien lo de Kennedy, es un resumen pero con algunas perlas como lo de Marketing y el examen de conciencia. También lo del punto 6 a cuenta de María Marta y otras cosas que marqué en el texto de los artículos siguientes y que no voy a develar para que lean y no se hagan los tontos.

Me traigo como idea que habría que rebautizar la DSIC como la Catholic Social Tradition o Tradicion Social Católica (TSC) hace honor a entender que la DSIC no es un sueño para el futuro sino que es una realidad que atraviesa la historia.

Después salta al artículo de María Marta  que ya conocíamos y que es uno de los artículos que más me gustó de la revista.

El siguiente es un artículo jugoso de Daniel Finn, marca las ausencias del documento original hablando de la falta de detalle en temas puntuales como los sindicatos, la propiedad de los medios de producción, el derecho al empleo y el lobbying.

Todo esto para llegar a incluir al final su idea de cuatro issues claves para entender el problema:

  1. La correcta estructuración de los mercados por el estado. 
  2. La provisión de bienes y servicios, en particular para los que no pueden proveerse por si mismos. 
  3. La moralidad de los individuos y las empresas. 
  4. La “subjetividad” propia de la sociedad 

Este último es un valor expresado en Centesimus Annus 13, y da para mucho.
La única crítica que le hago al artículo de Daniel es que parece que lo escribe para introducir su tesis, pero lo vamos a dejar pasar porque las críticas que hace son muy buenas y marcan el camino que hay que seguir.

Ya casi terminando la revista salté ligeramente al artículo de Antonio Argandoña del cual hice lectura rápida marcando dos párrafos, va el primero que ustedes dirán si les parece interesante como a mi:
“Estos caracteres, y otros que omitimos en aras a la brevedad, son comunes a lo que algunas teorías filosóficas explican. La persona que definen no queda por debajo de lo que aceptan las ciencias humanas, pero la supera en muchos aspectos, principalmente en su dimensión espiritual, su vocación a la trascendencia y al amor de Dios, su dignidad y su sociabilidad, fundada en el amor. En otras palabras: las capacidades del líder cristiano no están recortadas, sino que se proyectan sobre una figura humana de indudable grandeza.”
Y el cierre del artículo cuando dice:
“Pero el líder cristiano sabe que está metido en un “negocio” que va más allá del beneficio, la eficiencia y la promoción humana. Es el “negocio” de Dios, que le ha encargado continuar la tarea de la creación y de la redención, desde la empresa, un lugar privilegiado para promover el progreso material, humano y espiritual de las personas y de los pueblos. Esto le da una visión nueva, más amplia, de su tarea, tal como la presenta el documento La vocación del líder empresarial: una reflexión.” 
Ya para cerrar la lectura de la revista leí el repaso que hace Carlos Hoevel del libro “How much is Enough? Money and the good life”  que luego de argumentar largo parece que imprime un desafío a los economistas: no apuntar a la rentabilidad máxima sino que hacerlo al concepto definible de “buena vida”.

Y ahí termina esta revista y para mi sigue el desafío siguiente: Entender más y llevar a la práctica (y al blog) los ejemplos de líder subsidiario que me encuentro en el camino. Siempre con un ojo en como administro recompensas y estímulos si me toca ser ese líder.

Ya habrá más de esto.

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