6 de enero de 2014

Leo Evangelii Gaudium ¿Y Ustedes? I

A duras penas voy leyendo la exhortación apostólica del Papa Francisco, lo complican el tiempo de estos días de fin de año tan agitados. A pesar de eso avanzo y lo hago movido por tres condimentos especiales que surgen de mi lectura atenta, y que en mi caso son las cosas que me cuestan a la hora de entender el mensaje.

  1. El primer condimento es el relacionado a que el papa Francisco es porteño. Es probable que fuera de estas orillas del Río de la Plata nadie entienda lo que eso significa, tanto a la hora de entender el modo de hablar como lo modismos y el rechazo que eso provoca en quienes nos fuimos la ciudad del puerto y sufrimos desde el interior ese suave yugo de las diferencias. Es un preconcepto regional poco caritativo y lo estamos asimilando con el tiempo.
  2. El segundo condimento viene como consecuencia de ese ser porteño. Surge en la necesidad constante que tiene el papa Francisco de llamar a la alegría y de liberar los preceptos de la iglesia del yugo que representan para lo que fue la generación que vivió su infancia. Buenos Aires es una ciudad grande fría y llena de dolor, vivir en el corazón de Buenos Aires debe haber enfrentado al Papa francisco con muchas situaciones insolubles donde la fe es la única esperanza de alegría. Pero vivo una realidad distinta, una realidad diametralmente opuesta donde mi tentación no es el desánimo y la marginalidad sino que lo que puede afectar mi camino de santidad es la liviandad y la tibieza espiritual.
  3. El tercer condimento es eso de estar en salida y otros palabros nuevos. Hace un tiempo en misa una persona micrófono en mano dijo una burrada valorando a una iglesia llena de fieles orantes como una falta de compromiso con los demás, y lo hizo con un contundente "es lo que nos pide Francisco". Los neologismos que vienen con la lectura de Francisco -él mismo los denomina así- requieren un análisis completo y a veces son tantos que se acumulan y se transforman en más importantes que lo que quieren comunicar.
De todos modos hasta ahora - en la página 33- encontré una serie de cosas muy interesantes

Primero la evidencia de que el Papa es un comunicador nato, maneja con habilidad esos neologismos que acuña y sabe causar efecto. Vean sino el 45 con un resumen del programa de pontificado.

Segundo eso de que hay pasajes muy difíciles de entender como el 39, vean lo que marco en negrita:
39. Así como la organicidad entre las virtudes impide excluir alguna de
ellas del ideal cristiano, ninguna verdad es negada.
No hay que mutilar la
integralidad del mensaje del Evangelio. Es más, cada verdad se comprende
mejor si se la pone en relación con la armoniosa totalidad del mensaje
cristiano, y en ese contexto todas las verdades tienen su importancia y se
iluminan unas a otras. Cuando la predicación es fiel al Evangelio, se
manifiesta con claridad la centralidad de algunas verdades y queda claro
que la predicación moral cristiana no es una ética estoica, es más que una
ascesis, no es una mera filosofía práctica ni un catálogo de pecados y
errores. El Evangelio invita ante todo a responder al Dios amante que nos
salva, reconociéndolo en los demás y saliendo de nosotros mismos para
buscar el bien de todos. ¡Esa invitación en ninguna circunstancia se debe
ensombrecer! Todas las virtudes están al servicio de esta respuesta de
amor. Si esa invitación no brilla con fuerza y atractivo, el edificio moral de
la Iglesia corre el riesgo de convertirse en un castillo de naipes, y allí está
nuestro peor peligro
. Porque no será propiamente el Evangelio lo que se
anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de
determinadas opciones ideológicas. El mensaje correrá el riesgo de perder
su frescura y dejará de tener «olor a Evangelio».
El 39 me despista.

Tercero es de destacar que en la exhortación hay cosas realmente buenas, como 34.

Cuarto me llamó la atención el cierre de 32, léanlo y me cuentan ¿atribuciones de autoridad doctrinal? Creo que en un mundo relativista eso es tirar una bomba.

Quinto y último es la evidencia que más que una exhortación Francisco no está dando en este documento una encíclica, aunque no lo quiera decir.

Bueno, sigo leyendo y voy por el 63 buscando con avidez el reflejo de la DSIC en el entendimiento que tiene nuestro Papa argentino de la economía y sus problemas. ¡Avanti!

PS1: No encontré mucho análisis como este, ¿la gente está vaga para leer? ¿Cómo hacen después para hablar de "lo que dice Francisco"? Tsk Tsk (con mirada inquisidora).
PS2: Genial la caricatura hecha por DonkeyHotey que uso par ilustrar esta nota, buen trabajo en la posición de las manos y en el mentón.

7 comentarios:

  1. Hola Javier, estoy leyendo la exhortación, que fue regalo de navidad. La verdad que me sorprendio para bien. Con respecto a lo que decis de lo porteño del papa, me paso el año pasado de ir a capital federal a un "Forum" En ese ambiente la gente no saluda, es indiferente. Y ahi lo entendí al papa, el viene de ahi.. no del interior.
    Las partes de las tentaciones, del pesimismo, de mirar al otro por arriba el hombro... la tiene clara... mas alla que al sector tradicional no le guste.
    Cambiando de tema leiste algo de JAcques Philippe?

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  2. Respuestas
    1. Léelo. Son 4 ó 5 libros que condensan en fácil y moderno los clásicos. Vale la pena y hay una edición de San Pablo que sale barata, como para tenerlos y regalarlos.
      Cariños a la tribu

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  3. No entiendo dos cosas que marqué.
    1.- En como salta de las virtudes a eso de "ninguna verdad es negada".
    2.- El otro párrafo marcado, donde el peor peligro de los cristianos es que se caiga el edificio moral. Como si el edificio moral fuese lo más importante a proteger.

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    Respuestas
    1. Yo lo leo así:

      1) Es una simple analogía. Así como debe respetarse la organicidad de la vida moral (las virtudes deben ser cultivadas en totalidad y proporcionadamente - ver 38.), lo mismo pasa con las verdades cristianas en general.

      2) El "peor peligro" no se refiere a que el edificio moral se caiga, como si este edificio fuera lo que más nos interesa conservar, sino al contrario: el peligro es enfocarse en defender una construcción moral (incluso doctrinal), confundir el ser cristiano con eso y olvidar que "las virtudes están al servicicio de esta respuesta de amor". Cuando pasa esto (y suele pasar, a mi ver) el "mensaje pierde frescura", y la construcción moral degenera en un montoncito de banderas partidarias, se fosiliza y muere (la metáfora del castillo de naipes tampoco es muy afortunada)

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    2. 1) Ok, entonces donde dice "Así como la organicidad entre las virtudes impide excluir alguna de ellas del ideal cristiano, ninguna verdad es negada" se podría leer "Así como la organicidad entre las virtudes impide excluir alguna de ellas del ideal cristiano, de la misma manera la Verdad tiene una organicidad propia donde ninguna verdad es negada"

      Me queda más claro, lo había visto pero no entendía la relación con las virtudes y distintas verdades. ¿No hay una Verdad como dice Abel?

      2) Eso lo entiendo y lo ponemos a prueba cada día cuando nos encontramos con la realidad, pero despista la relación del texto entre respuesta, invitación, atractivo.... No resulta claro y mi primer y segunda lectura me inclinan a pensar en que el edificio moral caído es lo importante.

      Gracias Hernán "Azote de las analogías" Gonzalez :-)

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