28 de marzo de 2016

Cuatro epifenómenos políticos argentinos de inicios de 2016

Sentados frente a una ensalada de achicoria con aceto diluido, me preguntaba AP cual es mi vocación política.

Resulta que ahora, por todos estos terremotos laborales, cambié de pecera y los interlocutores de la hora del almuerzo son nuevos. Volvemos a las preguntas delicadas y de conocimiento inicial, (laus Deo!, es una etapa que me gusta), es hora de oir y hablar con oídos nuevos. Eso si, con prudencia, ya que todo el mundo se cuida de herir con la lengua, nadie quiere pisar un callo kirchnerista (¡están tan susceptibles!).

Yo me defendí saliendo por la tangente -mi único motor político es la subsidiariedad que generalmente no es conocida -, le comenté que no tenía filias y que este es un buen momento para observar algunos fenómenos. Fenómenos que van a ser motivo de mucha tinta y que tenemos oportunidad de experimentar justo ahora como actores y espectadores.

Tenemos el beneficio de participar -de nuevo- de un cambio de rumbo como país, y para mi la manera más sencilla de entenderlo es en sus epifenómenos y accidentes, evitando sacar conclusiones acerca del todo.

Por lo menos por el momento.

Primero está la evidencia de la ira kernerista. La ira kernerista es un fenómeno nuevo que los impulsa irremediablemente a convertirse en némesis del discurso ultraconservador proto sojero lector de La Nación, pero utilizando los mismos argumentos y dialéctica. Nada del plañidero llanto de la izquierda mansillada al cual estabamos acostumbrados, solo ira y despecho irracional. Lo veo en los comentarios de Resistiendo con Aguante. Arriesgo el diagnóstico de que son el fruto de la ideología y de la necesidad de mantener viva la masa de clase media que pudieron congregar en estos años de poder.



Lo segundo se lo decía a un Kirchnardo: resulta hasta graciosa la ineptitud para perder una elección de la manera que lo hicieron. La lógica peronista declama que no hay nada fuera del poder y el peor pecado de esta nueva ideología es haber perdido la oportunidad de ser nuevamente poder por tan solo unos votos. Una mala elección de candidato y un programa de "periodismo de investigación" fueron suficientes para acabar con el relato/modelo. No es posible concebir tanta torpeza y puede haber sido un error terminal.

Por que eso es lo tercero: ¿desaparece el kirchnerismo para siempre?

El cuarto en cambio es para coincidir con los are-Kirchner, recuerdo una anécdota en Corrientes. volvíamos de Maringá y paramos a mitad de camino a desayunar en una estación de servicio. Como suele suceder en gran parte del interior, las noticias eran de un canal de Buenos Aires y discutían furibundamente la entrega de mando. Lo curioso está en esto: cuando presentaban a la saliente la imagen era violenta, tomaban video de una arenga en el balcón en uno de los patios internos de la casa Rosada.La fémina furiosa agitaba un puño altisonante mientras amenazaba a vaya saber quien.

La contrapartida era con el entrante, del cual ilustraban un semblante apaciguado presentando su gabinete rodeado de verde y primaveral entorno en el Jardín Botánico. El sumun de la tranquilidad y la bonomía. El contraste era tan adrede y grosero que llamaba la atención, y en eso conincidimos con los are-Kirchner: la campaña de prensa fue la clave.

Por eso ellos insistieron con millones y con relato: había que tejer una nueva realidad y fallaron a mitad de camino.

Shame on you!


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