13 de abril de 2016

Leí "5 sentidos para conocer el amor de Dios" de Pablo Martinez

Un alma caritativa y piadosa (mucho más que la mía, lo digo sin aspavientos) le regaló a B un libro que encaré hace unos días después de terminar con las conferencias de Castellani sobre el Apocalipsis. Lo tomé sabiendo que atrasa mi lectura pendiente de Laudato Si, pero no tengo remedio, soy débil.

Se trata del libro 5 sentidos para conocer el amor de Dios.

Lo leo con mirada crítica porque no acostumbro leer libros de espiritualidad, tampoco a autores actuales, porque cada una de esas lecturas me desvía de mi propio consejo. En en este caso es importante para el alma caritativa de más arriba y lo hago como un deber de amistad.

Antes de contarle mis impresiones quiero entrar en el Prólogo (¿No leen los prólogos?¡ Siempre hay que leerlos!) porque tiene miga, vean sino:

Pablo es un catequista, pero también un poeta y un “obrero” de la belleza, que nos lleva a las orillas de Dios, para gustar y ver el manantial de su Amor, contemplar su rostro y “callejearlo” en tantos rostros de las periferias humanas que tienen sed y hambre de Vida.

El P. Bellante es la francisquicidad al palo!, escribe como habla nuestro Papa hodierno. Me causó mucha gracia, luego de leerlo 3 veces para entenderlo y de darme cuenta que las comillas son de títulos de canciones del autor del libro.

Pasada la hilaridad inicial del prólogo, saltamos rápidamente al libro donde en un estilo claro y de fácil lectura Pablo Martínez nos introduce rápido en una frase de Von Balthazar que calculo que es el fundamento de todo el libro, el argumento de autoridad que lo mueve y justifica en el esfuerzo.

“….la percepción de la fe incluye y acentúa la sensibilidad, dado que es a través de los sentidos que percibe y siente la realidad del mundo y del ser, y es a través de los sentidos que Dios se le manifiesta en medio de la realidad mundana, haciendo de los sentidos humanos profanos, cuando hacen posible el acto de fe, espirituales, y la fe, para ser humana, se vuelve sensible.”

A mí eso me suena mucho a dignidad de la persona, DSIC, visión de lo real, vida de la Gracia y un largo etc. Sospecho que hay mucho para investigar ahí, pero no esperen de 5 sentidos un avance en ese frente, no entrarían en las 130 páginas que tiene el libro. Es un libro de espiritualidad y no se toma ese tiempo.

Al párrafo siguiente empieza a conocer la mirada de Dios, donde yo tomo el pedido de tener una mirada abierta y lo aplico a aquella cita de Chesterton de la mente abierta.

El libro todo, hace honor al prólogo y cita con mucha insistencia al Papa actual y entre esas referencias va recorriendo cada uno de los sentidos (el olfato se pone difícil en algún momento). También aprovecha a cada rato, e interpela con cuestionarios introspectivos y con canciones que se pueden escuchar en la página web pablomartinez.net.

A mí la lectura me resultó súper rápida y a lo largo de las páginas intentaba entender a quien está dirigido. Sin dudas no es un libro para alguien que tenga una fe desconectada, se va a encontrar rápidamente fuera de foco. Tampoco es un libro para un maniqueo o tradi empedernido, se va a encontrar sin referencias a realidades supernaturales o misterios de la Fe, hay mucho de escuchar, tocar o gustar.

La tentación está en esperar que va a ser un libro sin profundidad, pero no es así si uno hace una lectura con pausas. Es de esos libro de espiritualidad que no traen certezas, se conforman con ser “disparadores” y eso no está mal, en este caso el llamado al encuentro personal real es insistente y sincero.
 
Voy a hacer un paréntesis con la anécdota de la señora que pedía una bendición fuera de misa, léanla en El Papa Francisco recordó en Bolivia una anecdota...

Para mí la conclusión que saca el Papa de la anécdota no es real, para mi sencillamente la señora es como tantos de nosotros, que no escuchamos cuando nos hablan e insistimos con lo nuestro. Tenía en su cabeza que quería la bendición sobre sus santitos y punto, todo lo demás no le importa. No hay nada de pastores que no quieren escuchar y falta de contacto con la realidad de los feligreses o de la necesidad de estos de ser tocados.

El cierre del libro es bueno y retoma la catequesis de Benedicto XVI acerca de la relación del hombre con Dios, aunque lo hace sin nombrar al papa emérito directamente, prefiere encarar para el lado de Victor Fernandez tomando eso del beso como analogía de la fe real.

Léanlo y que les sea de provecho, después hacen un post como este y se lo mandan al autor.


PS: me cuesta eso de degradar al Papa Francisco a un Francisco a secas, me parece una mala decisión. Primero es Papa y después es Francisco ¿No?

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