24 de mayo de 2016

¡Llegué al final de una birome Bic!



La birome que ven en la foto es una bic azul común y salvaje. La encontré en el cajón de mi nuevo escritorio y empecé a usarla en el trabajo; tomo notas en papel y dibujo más que antes ahora que no tengo notebook de trabajo ni iPad.

Resulta que con el avanzar de los días fui percibiendo que esta birome tenía un defecto importante: se negaba con tesón a desaparecer en el mar de las biromes perdidas. Visto como venía el asunto decidí encarar un proyecto de sustentabilidad destinado a utilizarla hasta su último aliento. Dejar evidencia por una vez en la vida, que las lapiceras Bic tienen un final más allá de la rotura o del mar de más arriba.

El proyecto tiene una hoja de control en la cual fui midiendo la evolución del gasto de tinta mediante una barra de avance real del consumo. Al principio no daba dos pesos por mi proyecto, pero con el pasar de los días fui viendo el avance y la virtud que emana de un uso racional de los recursos. Vean ustedes.

Las enseñanzas son varias:
  • Este post inútil va a ser recordado por mucho tiempo.
  • La birome azul Bic es muy buena para dibujar, si es negra mejor.
  • El último tramo de tinta, almacenado en la parte no visible de la punta, es proporcional a casi dos centímetros más de tinta del cartucho regular. Todo un hallazgo.
  • Este último tramo de tinta duró en mi caso 15 días más de tinta.
  • A este ritmo consumo una lapicera completa cada cuatro meses, tres por año. Barato resulté.
  • No existen procesos de reciclaje para las lapiceras terminadas.
  • No pude sacarle el capuchón de atrás ni separar la birome de su vaina transparente, eso debe haber protegido mejor al individuo, garantizando el éxito del proyecto.
  • Pude medir el uso desde el 6 de Abril hasta el 24 de Mayo
  • Estoy sintonizado con mi identidad ecoloca, gracias Laudato Si.

2 comentarios:

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