29 de junio de 2016

#AmorisLaetitia Entrando al capítulo 6

Ayer, mientras B circulaba por Sunchales gracias a la modalidad "Catapulta" (llego del trabajo a casa, y salé a toda velocidad, para hacer los mil mandados, que requiere mantener esta máquina familia bien aceitada), le di un tirón fuerte a los capítulos 4 y 5 de Amoris Laetitia, seriamente empeñado en seguir con lo iniciado.

Los capítulos 4 y 5 transcurren con tranquilidad, reflejan las ideas del Papa y del Sinodo, acerca de los distintos temas en torno a la familia y los hijos. En estos momentos pensaba que posiblemente estos capítulos no hayan sido muy necesarios. Se hizo fuerte la sensación de que estaba leyendo otro documento más de los obispos, que contiene lo de siempre y de la misma manera.

Ojo, esto aplica para mi en un sentido muy personal, a lo mejor puede ser que otros matrimonios vean como revelador el ideario de la Iglesia acerca del Sacramento, el diálogo, el equilibrio dentro de la familia, la vida de oración, etc: y necesiten conocerlo enunciado de este modo.

De todos modos marqué algunos puntos que me interesaron antes de meterme en el capítulo 6 con sus perspectivas pastorales.

En el punto 159 y siguientes ataca el tema de la vida consagrada vs la vida matrimonial y aquella discusión clericalista de que si es más la una que la otra. Es una discusión que me interesa mucho y que imagino que en la Suma algo debe tener.  Ya me dedicaré a verlo en otro momento.

Curioso lo de 161 y eso de que la virginidad es símbolo escatologico de Cristo... Otra ventana que vamos a tener que abrir y conocer.

En el 167 está el párrafo que citaron en los comentarios acerca de la familia numerosa, pero no hay mucho más que eso.

En el 168 empieza a hablar del embarazo y - oh sorpresa!- no habla de aborto. Desde mi punto de vista esto está muy bien, hace incapié en el momento del embarazo como un don y una alegría, me parece que a veces esa es la estrategia a aplicar.Otro momento llegará para hablar del aborto como ataque a la familia, las consecuencias psicológicas y las consecuencias sociales.

Ídem acerca de los anticonceptivos, no los menciona y trata de no innovar en estos capítulos. Si bien encara comentarios acerca de las familias pequeñas y el hijo único.

Mucho me divirtió encontrar en el 176 un acercamiento palpable con las tesis de Eric Zemmour acerca de la feminización de la sociedad.

Atentos al 177 donde el padre es el lugar donde volver después de los errores. Eviten la poesía de De Benedetti en el 182 y vean el 186 con la Eucaristía como integración en comunidad.

Y finalmente bienvenidos al capítulo 6, presiento que es importante y arranca de esta manera:

199. El diálogo del camino sinodal llevaron a plantear la necesidad de desarrollar nuevos caminos pastorales, que procuraré recoger ahora de manera general. Serán las distintas comunidades quienes deberán elaborar propuestas más prácticas y eficaces, que tengan en cuenta tanto las enseñanzas de la Iglesia como las necesidades y los desafíos locales. Sin pretender presentar aquí una pastoral de la familia, quiero detenerme sólo a recoger algunos de los grandes desafíos pastorales.
Habla de normas y valores, le la formación de seminaristas (en contacto con el genio femenino y las familias), del aporte de los sacerdotes casados, de la formación de los novios y de la liturgia del sacramento. Llegué hasta el punto 217 y estoy completamente inmerso, más les contaré en una proxima entrada.

PS: Ilustro con una foto de Lucía bien concentrada y dibujando, fiel a la herencia artística inculcada por el padre y en clara contravención con el uso no permitido de una de mis Pilot G2
 

5 comentarios:

  1. ¿Que es lo que no le gusto del 182? A mi me parece impecable, en especial para las familias catolicas que a veces nos creemos diferentes al resto del mundo.

    "182. Ninguna familia puede ser fecunda si se concibe como demasiado diferente o «separada». Para evitar este riesgo, recordemos que la familia de Jesús, llena de gracia y de sabiduría, no era vista como una familia «rara», como un hogar extraño y alejado del pueblo. Por eso mismo a la gente le costaba reconocer la sabiduría de Jesús y decía: «¿De dónde saca todo eso? [...] ¿No es este el carpintero, el hijo de María?» (Mc 6,2-3). «¿No es el hijo del carpintero?» (Mc 6,2-3). «¿No es este el hijo del carpintero?» (Mt 13,55). Esto confirma que era una familia sencilla, cercana a todos, integrada con normalidad en el pueblo. Jesús tampoco creció en una relación cerrada y absorbente con María y con José, sino que se movía gustosamente en la familia ampliada, que incluía a los parientes y amigos. Eso explica que, cuando volvían de Jerusalén, sus padres aceptaban que el niño de doce años se perdiera en la caravana un día entero, escuchando las narraciones y compartiendo las preocupaciones de todos: «Creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día» (Lc 2,44). Sin embargo a veces sucede que algunas familias cristianas, por el lenguaje que usan, por el modo de decir las cosas, por el estilo de su trato, por la repetición constante de dos o tres temas, son vistas como lejanas, como separadas de la sociedad, y hasta sus propios parientes se sienten despreciados o juzgados por ellas."

    Aurelio

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  2. Aurelio nos dejó este comentario y después lo borró:

    "Anónimo ha hecho un nuevo comentario en la entrada "#AmorisLaetitia Entrando al capítulo 6":

    ¿Que es lo que no le gusto del 182? A mi me parece impecable, en especial para las familias catolicas que a veces nos creemos diferentes al resto del mundo.

    "182. Ninguna familia puede ser fecunda si se concibe como demasiado diferente o «separada». Para evitar este riesgo, recordemos que la familia de Jesús, llena de gracia y de sabiduría, no era vista como una familia «rara», como un hogar extraño y alejado del pueblo. Por eso mismo a la gente le costaba reconocer la sabiduría de Jesús y decía: «¿De dónde saca todo eso? [...] ¿No es este el carpintero, el hijo de María?» (Mc 6,2-3). «¿No es el hijo del carpintero?» (Mc 6,2-3). «¿No es este el hijo del carpintero?» (Mt 13,55). Esto confirma que era una familia sencilla, cercana a todos, integrada con normalidad en el pueblo. Jesús tampoco creció en una relación cerrada y absorbente con María y con José, sino que se movía gustosamente en la familia ampliada, que incluía a los parientes y amigos. Eso explica que, cuando volvían de Jerusalén, sus padres aceptaban que el niño de doce años se perdiera en la caravana un día entero, escuchando las narraciones y compartiendo las preocupaciones de todos: «Creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día» (Lc 2,44). Sin embargo a veces sucede que algunas familias cristianas, por el lenguaje que usan, por el modo de decir las cosas, por el estilo de su trato, por la repetición constante de dos o tres temas, son vistas como lejanas, como separadas de la sociedad, y hasta sus propios parientes se sienten despreciados o juzgados por ellas."

    Aurelio "

    A mi lo que no me gustó de este punto, es que no hay manera de ser distinto y hablar siempre de los mismos temas. Me parece que el foco debería estar en que la diferencia no se convierta en tentación de aislarse y concenar a los que "no son así".

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    1. Perdón, no lo había borrado, Blogger lo puso como spam

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  3. Creo que justamente lo que decis es lo que dice el punto 182.

    Por eso no entiendo que no te gusto.

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    Respuestas
    1. Perdón, redacté mal mi comentario:

      A mi lo que no me gustó de este punto, es que no hay manera de NO ser distinto y hablar siempre de los mismos temas (la Salvación del alma, la educacion, el estar en "este valle de lágrimas", etc.).

      Me parece que el foco debería estar en que la diferencia no se convierta en tentación de aislarse y condenar a los que "no son así". Pero no hay manera de no ser sapo de otro pozo.

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