7 de junio de 2016

Laudato Si. Todo está conectado y final


Seguí la lectura, enfrascado en el capítulo de cierre del documento. Acuñando la percepción de que el documento tiene en algunos lugares algo que podríamos llamar “Salto”. Un texto tiene salto cuando expresa una realidad universal y a la sentencias siguiente se lanza animadamente a proponer soluciones casi pragmáticas. En el caso de Laudato Si me pareció ver esto sobre el final del documento ¿Puede ser?.

El “salto” pasa por arriba las causas reales o los diagnósticos, evita las elucubraciones y las consecuencias, no requiere justificar lo expresado y deja la sentencia original como una realidad incuestionable. El problema del “salto” es que lo podemos leer 450 millones de personas, decir : “¡Qué lindo, excelente, muy correcto…” y seguir tranquilamente con nuestras cosas. No compromete y puede ser la palanca ideal para terminar la lectura con: “Todo bien, pero eso acá no aplica…”

Por ejemplo en párrafo 209, que es prístino en su evaluación del mundo actual, pero evita marcar las causas reales profundas (la extensión del documento lo hace imposible) y propone un modelo de educación ambiental del cual es fácil tirarle el fardo a otro. Consejo: cuando lean sentencias iniciadas en “es necesario…” o por el estilo, apliquen una dosis de realidad para encontrar una solución práctica, católica y cercana.

Lo que no logro hasta ahora en el documento es unir la vida espiritual de siempre con estas realidades mundiales ecológicas, no llego a cerrar el círculo y de cara a lo que vamos a leer un poco más abajo, estoy en problemas o soy un mal cristiano (vaya noticia).


No me gustó lo de 196 de Subsidiariedad, ni lo de la lucha entre política y economía de los puntos siguientes. De todos modos trae conceptos interesantes, en estos puntos (y en los siguientes dedicados a la ciencia) aunque se desvía un poco el foco del capítulo ¿No?

Y finalmente llego al centro centro mismo de Laudato Si. Los puntos asociados a la Conversión Ecológica serían ser los centrales ¿No?. Yo considero que sí y por eso los paso íntegramente para ustedes:

III. Conversión ecológica
216. La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin « unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria ».151 Tenemos que reconocer que no siempre los cristianos hemos recogido y desarrollado las riquezas que Dios ha dado a la Iglesia, donde la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos rodea.
217. Si « los desiertos exteriores se multiplican en el mundo porque se han extendido los desiertos interiores »,152 la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior. Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus hábitos y se vuelven incoherentes. Les hace falta entonces una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana.
218. Recordemos el modelo de san Francisco de Asís, para proponer una sana relación con lo creado como una dimensión de la conversión íntegra de la persona. Esto implica también reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro. Los Obispos australianos supieron expresar la conversión en términos de reconciliación con la creación: « Para realizar esta reconciliación debemos examinar nuestras vidas y reconocer de qué modo ofendemos a la creación de Dios con nuestras acciones y nuestra incapacidad de actuar. Debemos hacer la experiencia de una conversión, de un cambio del corazón ».153
219. Sin embargo, no basta que cada uno sea mejor para resolver una situación tan compleja como la que afronta el mundo actual. Los individuos aislados pueden perder su capacidad y su libertad para superar la lógica de la razón instrumental y terminan a merced de un consumismo sin ética y sin sentido social y ambiental. A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales: « Las exigencias de esta tarea van a ser tan enormes, que no hay forma de satisfacerlas con las posibilidades de la iniciativa individual y de la unión de particulares formados en el individualismo. Se requerirán una reunión de fuerzas y una unidad de realización ».154 La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria.
220. Esta conversión supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos aunque nadie los vea o los reconozca: « Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha […] y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará » (Mt 6,3-4). También implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres. Además, haciendo crecer las capacidades peculiares que Dios le ha dado, la conversión ecológica lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo, para resolver los dramas del mundo, ofreciéndose a Dios « como un sacrificio vivo, santo y agradable » (Rm 12,1). No entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente, que a su vez le impone una grave responsabilidad que brota de su fe.
221. Diversas convicciones de nuestra fe, desarrolladas al comienzo de esta Encíclica, ayudan a enriquecer el sentido de esta conversión, como la conciencia de que cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos, o la seguridad de que Cristo ha asumido en sí este mundo material y ahora, resucitado, habita en lo íntimo de cada ser, rodeándolo con su cariño y penetrándolo con su luz. También el reconocimiento de que Dios ha creado el mundo inscribiendo en él un orden y un dinamismo que el ser humano no tiene derecho a ignorar. Cuando uno lee en el Evangelio que Jesús habla de los pájaros, y dice que « ninguno de ellos está olvidado ante Dios » (Lc 12,6), ¿será capaz de maltratarlos o de hacerles daño? Invito a todos los cristianos a explicitar esta dimensión de su conversión, permitiendo que la fuerza y la luz de la gracia recibida se explayen también en su relación con las demás criaturas y con el mundo que los rodea, y provoque esa sublime fraternidad con todo lo creado que tan luminosamente vivió san Francisco de Asís.

¿Leyeron? No sean vagos.

Enfoquen especialmente en el final de 217 que marqué más arriba en negrita. ¿Lo ven?

Bueno, es en ese momento que percibí que estaba frente a frente con lo que mueve a esta encíclica, la fundamentación de que no hay vida cristiana sin una conversión ecológica que vaya más allá de un admirar la creación como veníamos haciendo hasta ahora.

No hay lugar para las medias tintas

Otro tema central de la encíclica es eso de que “Todo está conectado”, es una idea repetida unas seis veces y afirmada como un mantra. Me llamó la atención porque no es un concepto muy cristiano, yo soy más de aquello de que la creación "gime con dolores de parto".

Finalmente terminé este documento del Papa Francisco, no sé si voy a poder leerlo 4 veces más como hicieron otros, la ecología no es mi tema; aunque surge de esta lectura que debería pasar a serlo a partir de ahora.

PS:Muy buen dibujo de Gerardo Perez

3 comentarios:

  1. Javier estos documentos está bueno leerlos con otras personas, a veces, para que nos den otro punto de vista. Insisto el capítulo III es fundamental, el Papa da ejemplos... algo que yo siempre protestaba y protesto: Calefactores "al palo" en invierno y fundamentalismo de aire acondicionado en Verano... la encíclica menciona este hecho. El último capítulo llama a la contemplación. El Todo esta conectado invita a que tengamos una Visión de conjunto y no fragmentada de la realidad... El sentido Unitario lo llama Aparecida... Esto que te digo a veces me lo hago explicar por alguna persona que entienda más del tema. Y en esta caso lo Divino se vehiculiza a través de los límites humanos, del contexto y de la Historia... en criollo a veces no estamos de acuerdo 100% con el Papa pero nuestra pertenencia implica obedecer e identificarnos con lo que Cristo a través el Papa nos pide hoy.

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    1. Es verdad, si no fuera por tu compañía estaría leyendo esto totalmente solo. Mala idea, en particular porque no vi muchas repercusiones o análisis de esta Encíclica.

      Justo el martes estuvo Alejandro Bonet haciendo un comentario en el Colegio San José en Sunchales. Pero me enteré tarde y no fui. Le voy a mandar mis preguntas.

      Lo de entender la realidad como conjunto lo tengo claro, lo que no me cierra todavía es enlazarlo todo con la vida espiritual. Es dificil de explicar.

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    2. Uhhh que lástima que no pudiste asistir, el está presentando la Laudato SI en muchos lugares. Yo siempre le pregunto a él sobre la Fe, es un referente seguro y gran Amigo. Un abrazo!

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