14 de julio de 2016

#AmorisLaetitia La bomba y el final

Finalmente encaré el capítulo de acompañar, discernir e integrar. Sin dudas, este es el capítulo de la polémica.


Primero porque instala lo de gradualidad (concepto de San Juan Pablo II) y también lo del ideal del matrimonio. A mí la gradualidad no me gusta, por lo menos como acercamiento pastoral. Entiendo lo que los obispos sinodados quisieron expresar: buscaron la manera de explicarle al mundo como funciona la misericordia y el acompañamiento pastoral en los casos irregulares.

El problema es que al mundo no le interesa que le expliquen nada, y en el camino estamos los fieles como rehenes de estos nuevos conceptos, tratando de entender si estamos en camino al ideal o perdidos en una gradualidad recursiva sin esperanza.


Tampoco me parece que el ideal cristiano del matrimonio sea una institución, hay matrimonios y hay sacramento, lo demás es biri biri. Plantear que hay un ideal rápidamente resuelve la ecuación por dos lados: por uno el de que posiblemente sea inalcanzable, y por el otro que no hay que esforzarse por alcanzarlo. Y al terminar de leer Amoris Laetitia me quedó fuerte la sensación de que, tan enfocados en los problemas, nuestros pastores olvidaron que hay familias que son santas y encarnan ese ideal, y no están en los libros de las vidas de los santos, están viviendo acá a dos cuadras.


Eso es a grandes rasgos lo que entendí del capítulo 8, y tengo que reconocer que en este punto me contaminaron algunas lecturas previas que hice y que tuve que cortar a tiempo. Igual voy a marcarles puntos que me parecieron notables, en particular el 292, que debería zanjar todo el diluvio, pero que no funciona como tal porque abre la discusión en lugar de cerrarla.


De todos modos es dado considerar que Amoris Laetitia no es un documento que llama a la confusión. Para mí resultó bastante claro y resuelve bien los problemas que encara, el problema ahora son los obispos y sacerdotes que la tienen en mano para usarla de piedra libre en la Eucaristía, la Confesión y el Matrimonio. ¿Cuantos fieles vamos a leer Amoris Laetitia para ayudarlos a no irse al pasto? ¿Es realmente nuestra misión? ¿Qué le decimos a aquel feligrés de la anécdota del segundo post?


Marqué –ya metido en el cierre del documento – el 319 que me gustó y el concepto de “Hospital más cercano” del 321, aunque en ese mismo 321 no entiendo lo de “y cada uno es para el otro una provocación permanente del Espíritu”.

Adicional para las notas de todo el capítulo 8, es el primer capítulo de la Exhortación que se toma el trabajo de explayarse en las notas, a veces tocando cuestiones sensibles.


El 322 también es confuso, sin embargo el 324 me pareció muy bueno, es especial para fundamentar porqué los estados deberían legislar para la familia. ¿Hay algún estudio legal hecho a este respecto?



Y con esto termino mi viaje por Amoris Laetitia, de la cual debería releer el capítulo 8 con mayor tranquilidad a medida que avanzo en las lecturas complementarias y voy completando el análisis. Mi recomendación es para ustedes, para que hagan su lectura y mejoren su vida de matrimonio con una lectura pausada como la que están haciendo en algunas parroquias. Yo creo que le puse demasiado vértigo.


PS: Ilustro con una foto de estos días de fin de semana largo que pasamos en Córdoba entre hermanos varones y cuñados. Me fui solo a rezar y caminar por las sierras.

2 comentarios:

  1. "El problema es que al mundo no le interesa que le expliquen nada, y en el camino estamos los fieles como rehenes de estos nuevos conceptos, tratando de entender si estamos en camino al ideal o perdidos en una gradualidad recursiva sin esperanza."

    Aca esta el kit de todo el trabajo personal que Ud debiera hacer. Seguir diviendo entre "ellos, el mundo, los malos, los que no quieren escuchar" y "nostros, los buenos, los fieles".

    Creo que hay un pasaje evangelico de un publicano, me parece que seria de mucha ayuda para ud.

    Saludos,
    Aurelio

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    Respuestas
    1. Puede ser Aurelio, es un error de fariseo en el cual caigo con frecuencia. De todos modos creo haber escrito esto con un sentido más amplio, no con una lógica de grupos.

      No soy gregario y va a percibir en la lectura de este blog que tengo un empeño especial y difícil: el empeño de tratar de ser fiel y desenmarañar la ambigüedad.

      Y hago esto con un objetivo, personal y espiritual, tratando de resolver internamente los desafíos y nuevos conceptos. No es mi intención golpear a su puerta para pedirle que se una al bando de los buenos que piensan igual que Javier.

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