El machismo y la interrupción del embarazo #abortolegal

Días de intensa lectura, mucho https://www.freecodecamp.org, y del cumpleaños de 15 de Inés (enorme, inesperado, con refulgente frenesí, excesivo…). Ahora estamos preparando bolsos para ir a Bella Vista el fin de semana.

Pero de lo que quería hablarles hoy es del aborto y de dos aristas que para mí son la clave de todo el debate actual. Ojo, no son la clave porque todo el mundo lo tenga en cuenta, sino porque me parece que son las dos claves irrefutables, o insalvables, claves de pensamiento que me mueven y a las cuales me parece que deberíamos desarrollar.


La primera clave es derrotista, es dirigida especialmente a los que participamos y argumentamos contra el aborto y habla de que es probable que luego de todo este arremolinamiento haya una batalla perdida, del mismo modo que aconteció con el divorcio o el gaymonio.

Argentina pasaría a ser un país con aborto institucional (porque actualmente existe a plena luz del día, pero no es una institución democrática). Dura realidad, abominación y grito que clama al Cielo, vergüenza nacional y pecado colectivo.

Vista esta evidencia, será momento de armar un nuevo ejército, un ejército que ya existe pero que duerme en los que vienen luchando por la protección del embarazo desde hace años. Si queremos eliminar el aborto tenemos que trabajar con caridad para acoger a los mujeres en problemas. A nuestro grito al cielo con indignación Dios responde pidiendo más amor, un amor mucho más difícil, con la nueva misión de multiplicarse y salvar vidas. Salvar vidas como no lo estamos haciendo hoy, cuando hay un embarazo “incómodo” y la madre consigue todo para abortar.

Quedará para los leguleyos entender porque en un país sin pena de muerte, las leyes van a sentenciarla para posibles personas por nacer. Pero eso es otro tema, nuestro desafío va a ser de un apostolado especial, apostolado de oración y de caridad. Si fui claro en estos tres párrafos van a entender porque entiendo que esta batalla perdida también es un regalo, como todo lo que Dios permite.

Lo segunda clave es acerca del machismo y el aborto, clave interpretativa que voy a poner en el título del post como “attrape nigaud” (“caza bobos“, en la lengua materna).

Como bien argumentaron en las sesiones, el aborto de los casos de violación es un error grave, porque elimina las pruebas del delito, amparando al abusador y la situación de conflicto a resolver. También es encubridor del padre egoísta, del abuelo que quiere cuidar el futuro de su hija, de las tías y tíos compinches que quieren ayudar a su manera, de la asistente social que prefiere una solución fácil, etc. Y los encubre a todos y no solo en los tipos de aborto “no punible”, sino que lo hace en casos bien terrenales, como el que me enteré el otro día muy cerca nuestro, de una madre que “no tenía tiempo para eso ahora”.

Toda una estructura de protección y amparo, donde las víctimas son dos: el hijo y la madre; y donde el ganador es siempre el varón, el tercero en discordia nunca nombrado; que sale impoluto sin haber puesto el cuerpo ni la conciencia en juego, con todo el aval para hacer lo mismo el día de mañana con otra compañera.

Esto es revolucionariamente, escandalosamente machista. ¿Cómo es posible que el feminismo quiera avalar algo así? Es una más de las fallas de concepto del aborto, fallas profundas que hacen que sea imposible superar con los consabidos argumentos del derecho, de la emergencia sanitaria o de la pobreza.

Estos días tuve la suerte de encontrarme muchos pro-abortos, tuve también la oportunidad de tratar de entender sus razones pero siempre mí conclusión para ellos fue: “Entiendo las razones, parecen muy justas, pero no me cierra que podamos descartar a una persona por eso, no me parece argumento suficiente”.

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