Leyendo "Vie de foi et taches terrestres" me encuentro con un pensamiento que está muy piola, a ver si lo puedo transcribir con mis dedos... El tema es así, lo que diferencia al pecador que conoce a Dios del que no, está nada más que en la capacidad del primero de saber que, dentro de su miseria, tiene un motor que lo libra de la soledad del enojo hacia uno mismo y la vergüenza. Así, si no tenemos a Dios como esperanza, somos pecadores pero no nos queda más remedio que el reconocimeitno de nuestra debilidad y el reconocernos esclavos del pecado para siempre. En cambio la promesa de libertad de la Misericordia te permite, sin dejar de ser pecador, vivir con alegría la conciencia de que el perdón es posible. Por eso el que tiene un vicio, la ayuda de Dios no lo saca inmediatamente del mismo (a la larga debería ¿No?), sique siendo un vicioso pero con esperanza que en este mundo ya es mucho decir. Y esta no es una ecuación humana, es una ecuación divina donde a los peores males d...