El Martes habíamos ido a misa de Vísperas de la
Inmaculada Concepción para participar del día de reparación pedido por
Mons Bergoglio a raíz de la muestra blasfema de
Leon Ferrari.
También aprovechamos para dedicarnos a otras maneras de pedir perdón por esta y tantos otros pecados ( a veces más graves) pero que no llegan a los diarios.
Ayer como el día estaba pesado y feriado decidimos conocer la pileta del
Club Libertad de Sunchales , uno de los dos clubes de Suncahles reconocido por su alto nivel en basquet.

La verdad es que ni Bárbara ni yo tuvimos una infacia de pileta de club, recordamos siempre tener piletas en casa de los amigos o en el campo lo cual nos predisponía mal al apiñamiento y a la música estridente.
A pesar de los preconceptos, el resultado fue excelente, la pasamos muy bien y pude tirarme del super trampolín (4 mts) mientras Bárbara y la prole miraban de afuera, porque a pesar de que estaba esado el cielo estaba nublado y no daba como para volver todos resfriados a casa.
Tomamos el mate, comimos liviano y charlamos con otras parejas de Sunchales con las cuales habíamos coincidido. La verdad es que una ventaja fue el día nublado ya que había poca gente, hoy no hay ni una nube, calculo que B ya está acampando al borde del agua, al mediodía me les uno.
¡Splash!