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De la identidad nacional, el islam y Eric Zemmour

Tema serio. Con motivo de la salida de “Un quinquenat pour rien”, su último libro, Eric Zemmour está dando vuelta por toda la televisión de Francia. Lo gracioso es ver como lo invitan todos aquellos que en su casa deben tener un muñeco vudú de Eric para descargar su ira izquierdoide. Se revuelven en su indignación, hacen tripas corazón, lo invitan por la audiencia, preguntan para destruirlo y son indefectiblemente aniquilados. En ese orden.


Eric Zemmour lleva como bandera el rol de polemista, nada más; si bien admite tener peso político y haber tonteado con una encuesta por una posible candidatura.


A mí lo que me interesa es la hipótesis central del momento para Francia: eso de saber si el Islam es compatible con la cultura occidental. Es la pregunta que nadie se atreve a hacer, porque implica descartar la idea tan tentadora de la paz mundial multicultural con todas las religiones en harmonía (Imagine all the people…!).


Yo, sin conocimiento ni postura firme, trato de entender lo que se habla y traer estas discusiones a nuestra realidad Argentina. Me parece que tiene mucho jugo, en especial cuando se le pide a Francia que defina que es su identidad, porque eso -de este lado del océano- es algo en construcción.


http://plus.lefigaro.fr/tag/zemmour

Imaginen que en Francia, decir que las raíces de la identidad del país son cristianas, es motivo de escándalo. En Argentina creo que es un tema que no se puede ni mencionar. Sólo nos protege de cierto modo la herencia hispánica y europea, pero estamos en plena forja. Cualquier innovación va a ser parte de la mezcla. La sociedad actual, mezcla de futbol, matrimonio homosexual, política berreta y familias disociadas es el acervo cultural que va a heredar la sociedad argentina del futuro.


Después aparecen cuestiones como http://castellaniana.blogspot.com/2013/08/documento-historico-antonio-rego-el-p.html o expresiones del maestro Fernando Romro Moreno (muy buena la charla contra el liberal, publicada en Facebook hace una semana), como epifenómenos de una idea de identidad nacional que debería madurar.


Lo que nos falta –creo que es la septuagésima vez que lo pienso- es un Eric local, que se ponga en el lomo todo el pensamiento políticamente correcto de la sociedad y obligue a todos a pensar en que es ser argentino, que nos ponga a pensar si tiene sentido traer refugiados musulmanes o chinos excavadores al país, que nos enfrente como sociedad al aborto, a la corrupción y a la honestidad. En este sentido creo que la única que puede abanderarse hoy algo de ese rol es la Señora Carrió, que se siente feliz con la construcción de República que Macri quiere liderar.


Mientras tanto la polémica en torno al Islam es súper importante en Francia y también es súper dupi volver a leer Ratisbona de ida y vuelta Rémi, Pego y Gregg para entenderla

Islam, locos sueltos y Ratisbona de nuevo

Esto es complicado… Iniciemos con el disparador, que en este caso son las palabras del Papa Francisco en el avión:
"Sí, yo no hablo de violencia islámica o de violencia católica. Los islámicos no son violentos ni tampoco los católicos. Es como una macedonia, hay de todo", comparó. Consideró que se puede decir "que hay violentos en una región" así como también "que en todas las religiones hay un pequeño grupo fundamentalista".
"Nosotros (los católicos) también los tenemos. Con el fundamentalismo se puede llegar a matar, y se puede asesinar con la lengua y el cuchillo, pero no es justo identificar al islam con la violencia. Esto no es justo y no es verdad", dijo. (Paso la fuente, por si escamotearon el original)

No esperen ver una reacción volcánica y de condena de este teclado, para nada, nos mantenemos en el espíritu de La nueva idea, el nuevo ejercicio de caridad en to.... Lo que me preocupa a mí es entender como esta frase puede sumarse a aquella que veíamos hace unos días en uno de los párrafos que puse en el inicio de Volviendo sobre Ratisbona.

A priori me suena que es difícil conciliar la teoría del loco suelto (o del “grupito de fanáticos” como lo entendemos los cristianos), versus un Coran con llamados a la guerra santa. Y surgen unas cuantas preguntas que me gustaría plantear algún día a un experto en el diálogo con el Islam. Me parece que son preguntas que buscan entender, pero que a la vez tienen parte de mi cosecha de preconceptos aprendidos de estos tiempos turbulentos:

¿Hay un grupo católico fundamentalista dispuesto a matar infieles? ¿Cómo ese grupo podría actuar para acelerar el Apocalipsis como lo hace Daesh/ISIS/EI?
¿Cómo se estructura el diálogo ecuménico institucional cuando el que tengo en frente es un musulmán? ¿Tiene sentido visto que no tienen un camino teológico propio y único?
¿Qué sentido tiene que un musulmán vaya a misa? ¿Sirve de algo donar terrenos de la parroquia para una mezquita?
¿Cómo hacemos para llevar el Evangelio a los musulmanes?

A pesar de estas preguntas tengo claro que estamos aprendiendo a cuesta de sangre, y que además se trata de una guerra apocalíptica (por lo menos para ellos). Otra cosa que me atrae de la discusión es el bloqueo mental de Occidente para interpretar lo que significa el Islam, me parece que es similar a aquello de no entender a China, como una imposibilidad de diálogo cultural.

También me acompaña en todo este maremágnum, el comentario de ISe que el otro día nos señalaba con el índice en alto que : “-¡no te olvides que tenemos Las Cruzadas, nosotros tenemos las Cruzadas…!-“. Lo hacía para que no tiremos la primera piedra, pero no puedo estar más que en desacuerdo.

En fin, me parece que no estamos ni ahí de entender por dónde va todo esto, lo único que les pediría a mis lectores es: paciencia con estas barruntadas que escribo y en particular, tratar de inocularse intelectualmente contra el buenismo y la multiculturalidad.

Nota bene 1: Lo citado no es lo más importante del discurso de Benedicto XVI
Nota bene 2: Cito al Papa Francisco sin haber leído el resto de la entrevista, que estimo no voy a leer.
Nota bene 3: Ilustro con una simpática foto del avion del Papa

Volviendo sobre Ratisbona

Volando muy por arriba de las noticias de la matanza de Orlando, miraba la polémica en torno a Trump y sus observaciones acerca de “Radical Islam”. Siempre tratando de entender si el Islam es responsable per-se, de la violencia y del surgimiento de ISIS.

Por instinto me dirigí de nuevo al discurso de Ratisbona y volví a leer. 
¡Qué bueno que está el discurso!. Es la clave para entender el camino que tiene que seguir el diálogo con el Islam.

Esos pasos perdidos también me llevaron al post original de este blog en aquellos días, donde charlábamos con Rome y me pareció que tanto sus respuestas como las mías, habían sido particularmente pobres. Creo que en ese momento –como todo el mundo- vimos pasar frente a nosotros un tren y no lo reconocimos.

El discurso de Ratisbona es corto y súper interesante, y tiene algo que para todos debería ser fundamental para entender todo este embrollo:

Más allá de ésta existiría la libertad de Dios, en virtud de la cual Él habría podido crear y hacer también lo contrario de todo lo que efectivamente ha hecho. Aquí se perfilan posiciones que, sin lugar a dudas, pueden acercarse a aquellas de Ibn Hazn y podrían llevar hasta la imagen de un Dios-Árbitro, que no está ligado ni siquiera a la verdad y al bien. La trascendencia y la diversidad de Dios se acentúan de una manera tan exagerada, que incluso nuestra razón, nuestro sentido de la verdad y del bien dejan de ser un espejo de Dios, cuyas posibilidades abismales permanecen para nosotros eternamente inalcanzables y escondidas tras sus decisiones efectivas. En contraposición, la fe de la Iglesia se ha atenido siempre a la convicción de que entre Dios y nosotros, entre su eterno Espíritu creador y nuestra razón creada, existe una verdadera analogía, en la que ciertamente las desemejanzas son infinitamente más grandes que las semejanzas --como dice el Concilio Lateranense IV en 1215--, pero que no por ello se llegan a abolir la analogía y su lenguaje. Dios no se hace más divino por el hecho que lo alejemos en un voluntarismo puro e impenetrable, sino que el Dios verdaderamente divino es ese Dios que se ha mostrado como el logos» y como «logos» ha actuado y actúa lleno de amor por nosotros. Ciertamente el amor «sobre pasa» el conocimiento y es por esto capaz de percibir más que el simple pensamiento (Cf. Efesios 3,19); sin embargo, el amor del Dios-Logos concuerda con el Verbo eterno y con nuestra razón, como añade san Pablo es «lógico» (Cf. Romanos 12, 1)

Si esto es así, si el Islam tiene en su interior un Dios que está fuera de la relación con el logos, entonces el camino se hace más difícil todavía. Más aun sabiendo que el diálogo teológico interno del Islam no tiene una entidad propia.

¡Conocemos tan poco de esto…!

¿Sabrán todo esto los responsables de dialogar? ¿Tiene sentido invitar a un Iman al vaticano para plantar un olivo? ¿Cuál es la idea de paz y conversión que tienen los musulmanes?.

PS: Buena foto encontrada este lugar

Curas OPP, contra todo pronóstico

Photobucket - Video and Image HostingAyer, estaba mirando una excelente película, durante un corte publicitario (¿no era que en el cable había menos publicidad?) decidí hacer un poco de pulgar ecléctico y ver como iba el panorama de las noticias.

Caí sobre un programa de opinión en el cual el director de Curas OPP (de rigurosa campera, jean y remera) hablaba de bueyes perdidos. En un momento, no recuerdo bien las palabras ni la pregunta, se despachó con el tema de la malinterpretación de las palabras del Papa acerca del Islam.

Palabras más palabras menos, dijo que eran desafortunada y que no ayudaban al diálogo, que era importante tratar de acercar en vez de alejar y no se cuantas burradas más. Cerró el comentario citando a la Biblia en aquello de que el justo es dueño de la reflexión y el silencio.

Bueno, digamos que mi pulgar reaccionó rápidamente y partimos a mejor llano para ver a Daniel Day Lewis como el carnicero (algo mucho más sano y menos violento). Hoy hago la tarea y me pregunto:

¿No leyó esto?
El emperador, después de pronunciarse de un modo tan duro, explica luego minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. "Dios no se complace con la sangre —dice—; no actuar según la razón (σὺν λόγω) es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas. (...) Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir al propio brazo ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona".
De la fuente original
¿Tengo que presumir que todo esto es erroneo?
Estoy perplejo, siento por un lado que estoy bien informado acerca del tema y que además las opiniones que he leido (de gente más instruida que yo) es unánime en condenar una lectura erronea. Pero después escucho a este personaje que debe tener más de 20 años que yo repitiendo lo que dijo Clarin el día en que la polémica y no se que pensar.

Lo primero que me viene a la cabeza es ignorarlo.