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Mostrando las entradas de febrero, 2025

2025 también vino con su temporada de mudanzas

El experimento del año pasado nos hizo ver con B que la opción de mantener a Tomás solo en Ataliva con Inés no era sostenible. Inés quiere volver a Santa Fe a continuar sus estudios y Tomás todavía requiere supervisión constante, continua e intensa como B le puede dar.

Santiago sigue en 9 de Julio, pero en un nuevo departamento con más comodidades, encara un nuevo año trabajando en un laboratorio de fecundación para ganado vacuno y hace sus primeras armas laborales; mientras tanto analiza retomar sus estudios de Agronomía de algún modo, en Esperanza o en Buenos Aires.

La mudanza de Santiago se hizo hace unas semanas, a principios de febrero y fue una epopeya bien lograda gracias a mil vientos a favor de la Providencia.

Inés va a hacer su mudanza el fin de semana que viene, siempre que los caprichosos de la inmobiliaria lo providencien. Consiguió un muy lindo apartamento cerca del río en la calurosa Santa Fe, ahí espera retomar sus estudios de profesora de matemática, sus horas de maestra particular y su trabajo en una consultora de tecnología ayudando a la gestión comercial.

Con todo esto tenemos que seguir alquilando en Ataliva porque Tomás encara su último año de secundario mientras hace vida de pueblo noviando con una chica de Ataliva. Esto obliga a Bárbara a tener que pensar el ciclo lectivo 2025 viviendo en Ataliva junto a Lucía y Agustín,

Hacer ese cambio tiene su parte de duelo, Agustín pierde la práctica del rugby que tanto bien le hacía en Avellaneda y yo voy a tener que viajar un par de veces por mes para Ataliva mientras trabajo en Avellaneda. Les dejo un mapa orientativo con las distancias a recorrer para juntarnos todos.




Santiago en de Julio
Inés en Santa Fe
B, Lucía y Agustín en Ataliva
Yo en Avellaneda

Va a ser un año con mucha ruta para todos, ilustro con una foto de Santi y su primer multa en la ruta.


Llamados a ser objetivos y sacar las sensaciones mientras hablamos de la guerra

Yo con la guerra tengo una mirada propia.

Me gusta decir que es una mirada realista, una mirada de lo real, desangelada y sin apetitos. Bien podría considerarse como cómoda, falta de humanismo, sin sentimientos cristianos; tiene muchos adjetivos.

La guerra es un drama estúpido sobre el cual mi abuelo Roberto decía que "mueren primero los mejores", no le tengo afán ni empeño. Es un dato de las noticias, es el drama de los desplazados, de los muertos, de los países que desaparecen y solo accesoriamente fue parte de mi vida. Si bien no me parece bueno, puedo considerar cosas como los dictadores, el fuego amigo, la propaganda de guerra, las bajas civiles, las bajas de los ejércitos, las contraofensivas, etc; como accidentes propios del fenómeno de la guerra que no es dado analizar sin emociones.

Para que se den una idea de cómo veo las guerras de hoy, vayan dos ejemplos:

Estoy de acuerdo con que Rusia tiene elementos para justificar la invasión de Crimea en 2014 y la de Ucrania en 2022. Otra más: me parece bien que Israel quiera destruir Hamas y las muertes civiles son una consecuencia trágica, no un genocidio.

Con estas posturas he entrado en conflicto con las posturas más variopintas:

  • Con la línea editorial geopolítica del Medio Oriente abanderada en TLV1
  • Con toda la izquierda universal 
  • Con pro-ucranitas "Slava Ukranie!" de foros de todo color
  • Con gentes para las cuales Putin es el mal intrínseco
  • ¡Con Juan Manuel de Prada! Esto no lo esperaba
  • Con la línea editorial de La Nación, Infobae y mucha otra prensa occidental
  • Con Ben Shapiro en torno a Ucrania





Silence, Silencio y la apostasía

Nota cortita, como para que me iluminen aquellos que ya vieron la película Silence de Martin Scorsese .

La película es excelente, con grandes actores, gran fotografía y sublime dirección como nos tiene acostumbrado Martin Scorsese. Es un drama violento que tuvo poco impacto, probablemente porque su temática no resuena con los tiempos paganos en los que vivimos.

Más allá de eso, lo que me motiva es que Scorsese quiso filmar La Misión, pero no pudo porque no es un hombre de Fe.

En la película no queda claro si los misioneros van a Japón para recuperar al Padre Ferreira o a predicar el Evangelio. Cuando están administrando los sacramentos o predicando no actúan tener la unción, la santidad y la conciencia del misionero, que sabe que en todo momento lo espera el martirio.

Tampoco en el martirio MS logra comunicar los miles de testimonios que tenemos de los minutos finales de los mártires. Son historias de coraje, ayuda sobrenatural de la Gracia, milagros extraordinarios, conversiones y mansedumbre ante el verdugo, tanto en la prisión, como en la tortura y la ejecución. Solo llega a verse un poco de esto en el martirio de Mokichi.


Me pareció muy inteligente como MS encara la apostasía del P Rodrigues, le da un giro a la historia, aunque yo hubiese preferido un escape, una fuga o una muerte santa.

En fin, algunas notas menores, les dije que era una nota corta.