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La misa es un locro de la comunidad

En uno de los grupos que tengo, un alma servicial y piadosa comparte todas las mañanas las reflexiones del Padre Rodrigo Aguilar en forma de audio, hace unos días fue esta... https://www.algodelevangelio.org/solemnidad-de-nuestra-senora-de-lujan/

Les llamo la atención sobre este párrafo:

Después de esto, sin necesidad de relacionarlo, la misma persona me preguntó qué significaba nuestro tercer mandamiento: “Santificar las fiestas” Me pareció tan gráfico y lindo el relato, que no me quedó otra que decirle: “Lo que me acabás de contar, junto con la Misa, es santificar las fiestas”. Santificar las fiestas no es solo ir a misa el domingo, sino hacer del domingo una fiesta, hacer sagrado lo que parece cotidiano y sin valor. De nada sirve celebrar hoy por ejemplo el día de la Virgen, si después no hacemos sagradas nuestras relaciones. Este hombre, sin darse cuenta, me describió una misa sin sacerdote, una misa familiar. Escuchó… escuchó música. Se encontró con sus afectos, prepararon la comida juntos, abrieron las puertas a los demás para hacer más hermanos y comieron juntos. ¿Te das cuenta de que eso es la Misa? ¿Te das cuenta de que Jesús quiso quedarse por medio de una comida para que también aprendamos hacer sagrado lo cotidiano? ¿Te das cuenta de que santificar las fiestas no es eso de “cumplir” con un rito o con un precepto?

Para mí eso es NO.

La misa es mucho más que eso, es el sacrificio debido a Dios replicado en el altar, mandato desde el Jueves Santo y donde el centro es Cristo, no nosotros. Esta catequesis de fiestita celebración en comunidad tan habitual en nuestras parroquias, hizo que ya nadie viva la Eucaristía como presencia real de Cristo en el altar, presencia real que es mucho más que cualquier chamamé matutino o locro festivo.

No veo la relación entre santificar las fiestas y el cuento del padre Aguilar. Entiendo que puede haber un espíritu cristiano de debido culto a Dios en la vida diaria, pero de allí a que sea equiparable a la misa... Es tal la distancia entre las dos realidades que me parece que el padre Aguilar hizo una analogía arriesgada.

Eso me trajo a la memoria una lectura de la guía litúrgica de la misa del domingo pasado en Ataliva (¿vienen esos textos de https://cdlrafaela.wixsite.com/?), donde nos proponía acercarnos al altar a compartir el pan porque somos comunidad y bla, bla, bla; un extenso bla bla donde Cristo nos dejó un símbolo y nada más.


Ilustramos con una foto con niños, para llamar a la empatía por este post protestón.